Es la una de la tarde y el sol está brillante. Sonia mira con provocación su closet lleno de prendas ajustadas y tacones. Ahora usa ropa ancha y un sostén que soporte sus tetas hinchadas por la leche. Su pequeño pasa del año, no le gusta la cama, no le gusta el coche, ni el corral, ni los cuidados ni las normas. Sonia, sentada en el piso y con el ventilador casi en la cara ve como el bebé torpe y con su cuerpo regordete juega sobre, debajo y alrededor...