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><channel><title>El Clavo &#187; Edición 19</title> <atom:link href="http://www.elclavo.com/impreso/edicion-19/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" /><link>http://www.elclavo.com</link> <description>Periodismo Juvenil</description> <lastBuildDate>Fri, 18 May 2012 14:26:09 +0000</lastBuildDate> <language>en</language> <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod> <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency> <generator>http://wordpress.org/?v=3.2.1</generator><itunes:summary>El Clavo. Periodismo Juvenil</itunes:summary> <itunes:author>Rach</itunes:author> <itunes:explicit>clean</itunes:explicit> <itunes:image href="http://www.elclavo.com/wp-content/plugins/powerpress/itunes_default.jpg" /> <itunes:owner> <itunes:name>Rach</itunes:name> <itunes:email>ana.nunez@elclavo.com</itunes:email> </itunes:owner> <managingEditor>ana.nunez@elclavo.com (Rach)</managingEditor> <copyright>2008-2009</copyright> <itunes:subtitle>http://www.apple.com/itunes/overview/</itunes:subtitle> <itunes:keywords>Periodismo,Juvenil,Opinion,Entrevistas,Colombia,Politica,Actualidad,Musica,Libros,Literatura</itunes:keywords> <image><title>El Clavo &#187; Edición 19</title> <url>http://www.elclavo.com/wp-content/uploads/powerpress/CLAVO_EN_RADIOok.jpg</url><link>http://www.elclavo.com/impreso/edicion-19/</link> </image> <itunes:category text="Arts"> <itunes:category text="Literature" /> <itunes:category text="Design" /> </itunes:category> <itunes:category text="Education"> <itunes:category text="Education Technology" /> </itunes:category> <item><title>Los gatos de don Germán</title><link>http://www.elclavo.com/entretenimiento/literatura/los-gatos-de-don-german/</link> <comments>http://www.elclavo.com/entretenimiento/literatura/los-gatos-de-don-german/#comments</comments> <pubDate>Thu, 11 Aug 2005 05:00:00 +0000</pubDate> <dc:creator>Andres Aparicio</dc:creator> <category><![CDATA[Edición 19]]></category> <category><![CDATA[Literatura]]></category><guid
isPermaLink="false"></guid> <description><![CDATA[Fríos, distantes y burlones de vista. Así son los gatos para quienes no los conocen de cerca. Para los que no soportan tener un gato cerca es este libro. Para quienes no soportan tener un gato lejos, también. Los segundos se regodearán en el placer compartido de las historias de gatos. Porque eso es lo [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div><div><img
class="alignleft size-full wp-image-10245" title="arciniegas" src="http://www.elclavo.com/wp-content/uploads/2005/08/arciniegas.jpg" alt="arciniegas" width="500" height="340" />Fríos, distantes y burlones de vista. Así son los gatos para quienes no los conocen de cerca. Para los que no soportan tener un gato cerca es este libro. Para quienes no soportan tener un gato lejos, también.</div><div>Los segundos se regodearán en el placer compartido de las historias de gatos. Porque eso es lo único que encontrarán entre portada y contraportada: simples cuentos verdaderos de gatos verdaderos, con nombre o anónimos, amados y odiados. Historias sobre gatas preñadas y gatos envenenados, sobre lluvias de gatos y gatos en orgías. A ellos, amantes todos, no puedo decirles más cosas que no sepan. Es para beneficio de los primeros, entonces, que me extenderé un poco más sobre don Germán y sus gatos.</div><div>Los que busquen ensayos directos y profundos sobre historia, sobre educación o sobre cualquiera de los temas que don Germán era capaz de manejar, no los encontrarán aquí. Empezando por el prólogo de Antonio Montaña –yerno de don Germán y uno de sus gatos– el tono se vuelve familiar, de complicidad y ternura. Siguen 17 historias de gatos que, al igual que nuestros felinos favoritos, son más hermosas de lo que parece a simple vista. Detrás de cada una (y en maraña a su alrededor) hay más gatos, hay seres humanos que viven su vida, hay ciudades que respiran y hay intrigas.</div><div>Leyendo entre líneas se ve una parte de la vida de don Germán. Su relación intelectual con sus gatos, su amor por ellos y cómo se cambian el uno con los otros. Cómo, a lo largo de los años, aprende de ellos más que lo que ellos aprenden de él y cómo gracias a ellos, aunque suene prepotente (de mi parte y la de los gatos), mejora en su labor como escritor.</div><div>Durante una conversación entre amigos surgió una pregunta: ¿por qué la gente prefiere los gatos a los perros? La conclusión a la que llegamos, palabras más palabras menos, fue que los perros aprenden de nosotros mientras que somos nosotros los que aprendemos de los gatos. El libro es un gran ejemplo de esto.</div></div><div
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isPermaLink="false"></guid> <description><![CDATA[En 1952, Ernesto Guevara De la Serna y Alberto Granados emprendieron un viaje con el único objetivo de descubrir la realidad de América. En una aventura que raya en lo épico y lo ilógico recorrieron 10.000Km en siete meses desde Buenos Aires a Caracas. De ese viaje nace el fenómeno revolucionario de Ernesto ‘El Che’ [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p><img
class="alignleft size-full wp-image-10246" title="diarios-motocicleta" src="http://www.elclavo.com/wp-content/uploads/2005/08/diarios-motocicleta.jpg" alt="diarios-motocicleta" width="312" height="468" />En 1952, Ernesto Guevara De la Serna y Alberto Granados emprendieron un viaje con el único objetivo de descubrir la realidad de América. En una aventura que raya en lo épico y lo ilógico recorrieron 10.000Km en siete meses desde Buenos Aires a Caracas. De ese viaje nace el fenómeno revolucionario de Ernesto ‘El Che’ Guevara.</p><div><div>Sin caer del todo en la tentativa pero muy riesgosa posibilidad de enaltecer al mito, Walter Salles (Brasil) logra un relato en que nos invita a hacer un recorrido por la bella y cruel realidad de las tierras de Suramérica. Duele saber que después de 52 años de realizado este viaje, la tradición milenaria de la civilización indígena latinoamericana sigue estando desplazada por la injusticia y la prepotencia de quienes creen que el desarrollo es por sobretodo una forma de dominación. En palabras de Salles, “llegó un momento en que no necesitábamos poner en escena; ya todo estaba ahí. Lo que Ernesto y Alberto vieron hace cincuenta años sigue estando igual. Algunos de los personajes son actores naturales”.</div><div>Basada en los textos literarios que el propio Ernesto dejó como legado, y en la descripción que Granados hace de su viaje con el “fúser”, la película utiliza una estructura clásica que, a manera de road movie y trazos de documental, nos hace un recorrido por la exuberante belleza del paisaje latinoamericano. En un recorrido que propone una fotografía excesiva en colores y texturas, pero que al mismo tiempo nos acerca a la ausencia de luz que generan la desolación y la desesperanza del indígena y el campesino, Salles no cae en el lugar común. Más bien, nos hace ver que la oscuridad se hace vida al ser testigos de la fortaleza, de las ganas de seguir luchando y el elevado sentido del espíritu indígena.</div><div>Con la muy buena actuación de Gael García, quien sigue demostrando su capacidad de encarnar personajes sinceros y convincentes, y con la excelente revelación de Rodrigo De la Serna, quien encarna un personaje alimentado por el ocio y la complicidad, los dos funcionan como un complemento que nos permite ser partícipes de esta aventura. No sólo viajan Ernesto y Alberto sino que de repente estamos sentados en esa moto; de repente empezamos a caminar por el desierto; de repente nos asombramos con la belleza del paisaje chileno, con la generosidad en símbolos del pueblo peruano, con la inmensidad del Río Amazonas, para luego volver a caer en cuenta de que nuestras raíces están siendo perforadas por el taladro del progreso y el mercado de la indiferencia.</div><div>Ficha técnica:</div><div>Dirección: Walter Salles.<br
/> Países: Argentina, Brasil, Chile, Perú y USA.<br
/> Año: 2004.<br
/> Duración: 126 minutos.<br
/> Género: Drama.<br
/> Interpretación: Gael García Bernal (Ernesto Guevara De la Serna), Rodrigo De<br
/> la Serna (Alberto Granado), Mía Maestro (Chichina Ferreira).<br
/> Guión: José Rivera.<br
/> Producción: Michael Nozik, Edgard Tenembaum y Karen Tenkhoff.<br
/> Producción ejecutiva: Robert Redford, Paul Webster y Rebecca Yeldham.<br
/> Música: Gustavo Santaolalla.<br
/> Fotografía: Eric Gautier.<br
/> Montaje: Daniel Rezende.<br
/> Diseño de producción: Carlos Conti</div></div><div
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isPermaLink="false"></guid> <description><![CDATA[La miseria ayuda a poner las cosas en perspectiva, especialmente si es ajena. Esa distancia entre el pobre y el no tan pobre permite mantener la tranquilidad (del no tan pobre, claro) en tiempos y situaciones difíciles. De vez en cuando, sin embargo, las circunstancias se encargan de acortar esa distancia, sumándonos a todos en [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div><div
style="text-align: auto;"><img
class="alignleft size-full wp-image-10251" title="bolsa_muerta" src="http://www.elclavo.com/wp-content/uploads/2005/08/bolsa_muerta.jpg" alt="bolsa_muerta" width="300" height="358" />La miseria ayuda a poner las cosas en perspectiva, especialmente si es ajena. Esa distancia entre el pobre y el no tan pobre permite mantener la tranquilidad (del no tan pobre, claro) en tiempos y situaciones difíciles. De vez en cuando, sin embargo, las circunstancias se encargan de acortar esa distancia, sumándonos a todos en un frenesí de igualdad que pocos resisten. La masacre de las bolsas, ocurrida hace unos meses, es fiel ejemplo de esto.</div><div>La primera bolsa muerta pasó desapercibida. En la investigación posterior se descubrió que el hecho había ocurrido unas dos semanas antes de la segunda, y más famosa, bolsa muerta. El contexto era el mismo: una calle principal de la ciudad en la madrugada y un carro que tiene que desviarse por la aparición repentina de la bolsa que, en ese momento, el conductor presume viva. Al pasar de largo, éste nota la flacidez y las rasgaduras. Acongojado, piensa que ha visto una bolsa muerta. Después, sigue de largo.</div><div>Dos bolsas después, los medios se habían interesado en el caso. Primero el canal regional hizo un breve reporte sobre el método usado para asesinar a las inocentes bolsas. Durante los días siguientes, apareció la biografía de las tres bolsas asesinadas en circunstancias misteriosas. Eran bolsas de familia, tranquilas, buenas vecinas, calladas y confiables. A veces se encargaban de los víveres, a veces del aseo del hogar. Nunca, eso sí, de la basura.</div><div>En este punto se supo que había habido una bolsa muerta antes que las demás. También se supo que se habían encontrado tres bolsas más en un mismo lugar. Esta vez habían sido encontradas a plena luz del día. Las autoridades sospecharon que no se trataba del asesino serial de bolsas, porque las bolsas no eran de familia sino bolsas para guardar documentos o dinero. La conclusión del momento fue que se trataba de un intento de distracción por parte de la guerrilla para frenar la investigación sobre el pago de extorsiones. Los noticieros apenas le dedicaron unos segundos al hecho. Para ellos, las víctimas del asesino habían ascendido a siete.</div><div>Hubo un período de calma tras el cual se encontraron nueve bolsas en diferentes ciudades del país. La teoría sobre el asesino serial se vino abajo porque los tiempos de muerte la contradecían. Los noticieros nacionales se hicieron cargo. Se consultaron expertos en bolsas, ciencias forenses, economía familiar, psicología y astrología. Las opiniones fueron trasmitidas en siete programas de una hora dedicados al análisis profundo de la situación. No hubo conclusiones pero sí mucha diversión. Mientras tanto, el número de muertes aumentaba.</div><div>Cuando la cuenta alcanzó las trescientas bolsas en el lapso de tres meses, la indignación popular no se hizo esperar. Protestas pacíficas y no tan pacíficas recorrieron las calles de las principales ciudades. Grupos internacionales enviaron comunicados de prensa en los que deploraban la situación de las bolsas en nuestro país. Se organizaron foros porque, para sorpresa de todos, no había claridad sobre los derechos de las bolsas.</div><div>El problema creció de tal forma que el mismísimo Presidente se refirió al tema diciendo que “las pobres bolsitas no van a quedar impunes… Yo mismo me comprometo a perseguir a esos terroristas de pacotilla y sacarlos de los montes, o de donde se escondan, y llevarlos ante la justicia”. Las muertes de bolsas aumentaron dramáticamente después, y a la semana siguiente cambió el tono de su mensaje diciendo que “los terroristas serán perseguidos a menos que quieran dialogar con nosotros…”, en cuyo caso “hablaremos de tú a tú y resolveremos el problema como hombres sensatos”.</div><div>El Presidente había hablado. La sociedad podía descansar porque se haría justicia. Los circos de poder fijaron su mirada inteligente en problemas más nuevos, misteriosos, preocupantes y cautivadores para los consumidores de noticias. Mientras tanto, todos seguimos asesinando bolsas impunemente y recordando el tiempo en que fuimos Patria y nos indignamos sinceramente juntos. Qué más se puede pedir.</div></div><div
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isPermaLink="false"></guid> <description><![CDATA[Las noticias de los ataques a Toribío (Cauca) en el mes de abril por parte de la vieja guerrilla de las FARC, nos recordaron que existe un conflicto en torno al poder político. Los medios nos transmitieron otra vez el lenguaje propio de dicho conflicto: muertes de miembros de la policía, territorios fuera del control [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div><div
style="text-align: auto;"><img
class="alignleft size-full wp-image-10254" title="conflicto_colombiano" src="http://www.elclavo.com/wp-content/uploads/2005/08/conflicto_colombiano.jpg" alt="conflicto_colombiano" width="480" height="229" />Las noticias de los ataques a Toribío (Cauca) en el mes de abril por parte de la vieja guerrilla de las FARC, nos recordaron que existe un conflicto en torno al poder político. Los medios nos transmitieron otra vez el lenguaje propio de dicho conflicto: muertes de miembros de la policía, territorios fuera del control estatal, desplazados, etc. Ese ataque a la población caucana nos recordó a los solapados civiles que vivimos en medio de la violencia política. Aún así, nuestro actual gobernante sostiene que en Colombia no existe un conflicto como tal.</div><div>El hecho de que el primer mandatario no reconozca la existencia de este conflicto político, no significa que en el territorio nacional la realidad sea como la nombra este último. Ese ataque nos indica que existen en nuestro país grupos armados que están dispuestos a entregar la vida misma por deslegitimar el actual poder político. Pareciera ser que el único que no sabe cómo es la política colombiana es el Presidente; el resto de ciudadanos sí saben cómo es: violenta y cruel.</div><div>Esta actitud de desconocimiento de la violencia no es nueva. La historia de Colombia nos enseña que los últimos gobiernos han adoptado una posición negligente frente a la obligación de conducir la vida política de los ciudadanos por senderos de la convivencia y reconciliación. Comportamientos gubernamentales apáticos que desembocan en las vías de hecho, llenas de facilismo para remediar los problemas nacionales. Nuestro primer mandatario no escapa a esa lógica histórica.</div><div>El no reconocimiento de la existencia de un conflicto armado significa que la integridad de la sociedad, sea arrojada al tacho de la basura de la guerra, donde los únicos perjudicados son aquellos que se dejan convencer de quienes sostienen que en Colombia se lucha en contra del supuesto fantasma terrorista. Miles de muertos por una errónea interpretación de las circunstancias.</div><div>La actitud del Presidente deja entrever su visión trastornada de la situación, en donde simplifica el problema real, mas no las consecuencias del mismo. Su no aceptación de nombrar la realidad con su justo nombre, no permite que se puedan vislumbrar soluciones que conduzcan a remediarla, y a su vez, es un comportamiento que conlleva a que los muertos sean colocados por aquellos que son engañados por esa alucinación presidencial.</div><div>La paranoia de nuestro gobernante es complementada por la sevicia de los grupos armados y por la sed guerrera de las fuerzas armadas colombianas; los primeros justifican su accionar violento con base en la intransigencia del Presidente, y los segundos ven en esa intransigencia la oportunidad de beneficiarse.</div><div>Este comportamiento presidencial nos hace recordar la reflexión que planteó Estanislao Zuleta frente a la existencia de los conflictos políticos que padece nuestro país. Para este pensador colombiano, los conflictos hay “que reconocerlos y […] contenerlos. De vivir, no a pesar de ellos, sino productiva e inteligentemente en ellos”[1]. El no reconocimiento como conflicto armado es vivir en el conflicto; reconocerlo como tal, es situarse en función del conflicto, y desde esta perspectiva se pueden lograr salidas políticas al mismo.</div><div>La tozuda realidad hay que nombrarla como tal. En Colombia existe un conflicto armado en torno al juego político en donde participa una guerrilla comunista, que está dispuesta a jugarse el todo por todo por un cambio en la naturaleza del poder. Además están presentes los paramilitares, que se la juegan por luchar contra esa guerrilla, y completan el panorama las fuerzas armadas beligerantes, que se benefician de ese conflicto político. No reconocerlo es como saber que uno posee el virus del sida en el cuerpo y catalogarlo como un simple resfriado. De esta manera las medidas para combatir la presencia de ese virus no se ajustarían a su naturaleza.</div><div>La actual administración está en la obligación de reconocer el panorama nacional como es. Ya que si considera que se presenta un conflicto interno, se puede vislumbrar la esperanza de solucionarlo a través del diálogo. Así se evitaría la confrontación directa y no se echarían a la basura tantas vidas humanas.</div><div><span
class="smalldark">[1] Estanislao Zuleta. “Colombia: violencia, democracia y derechos humanos”. Ensayos. Ediciones Altamir. 1991. Bogotá. Pág. 112.<br
/> </span></div></div><div
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isPermaLink="false"></guid> <description><![CDATA[Así se titulaba un ensayo de periodismo musical en 1970, cuando los primeros visos de realidad tocaron la superficie de lo que más tarde se convertiría en uno de los movimientos culturales más fuertes del postmodernismo. Caracterizado en sus inicios como poesía vomitada, mas no recitada, el punk nació del insulto y de la mente [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div><div
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class="alignleft size-full wp-image-10256" title="punk_coming" src="http://www.elclavo.com/wp-content/uploads/2005/08/punk_coming.jpg" alt="punk_coming" width="250" height="445" />Así se titulaba un ensayo de periodismo musical en 1970, cuando los primeros visos de realidad tocaron la superficie de lo que más tarde se convertiría en uno de los movimientos culturales más fuertes del postmodernismo. Caracterizado en sus inicios como poesía vomitada, mas no recitada, el punk nació del insulto y de la mente depravada de una juventud hambrienta de originalidad. Se acompañaba de pintura, moda, cine y sobre todo de una rebeldía absoluta que lo caracterizó desde su nacimiento en la década de los 70.</div><div>El punk es fortalecido por un sentido único de originalidad, al punto de que sus bandas más representativas huyeran durante muchos años de sellos disqueros, demostrando a la industria que la irreverencia y la rebeldía eran el ingrediente que oxigenaba y sostenía la reconocida independencia del movimiento ‘punkero’. Con el tiempo se convertiría en un sentido particular que expresaba la presión del asfalto y la polución social y cultural de ciudades como Nueva York, Chicago y Londres.</div><div>Esta expresión ruda y vulgar que se enriquecía de la ausencia absoluta de los tecnicismos impuestos por otros movimientos ‘rockeros’, buscó a cambio madriguera en el espacio de la experimentación y fusión de elementos más distintivos como el jazz y el blues que se fortalecía de la ambigüedad de sus protagonistas, en su mayoría jóvenes trabajadores de clase media norteamericana y británica.</div><div>A pesar de que en los años 90 se hablaba que el punk había muerto (20 años después de su nacimiento), éste únicamente había sido presa de una evolución absoluta, que no lo aísla del efecto evolutivo de la tecnología y las tendencias culturales de la llegada del nuevo siglo. El punk y todos sus personajes más sobresalientes de la música y de las artes en general no sólo dejaron una huella que hoy en día disfrutamos, sino que han impulsado la evolución de nuevos movimientos artísticos y subculturales de la música que van desde el innegable impacto de The Ramones y Sex Pistols a la inconfundible marca visual de Andy Warholl en las artes visuales.</div><div>El punk nació y vive en cada nueva forma de música, que suena irreverente, atrevida y ruda, en las nuevas filosofías multiculturales y sexuales de los skinheads, skaters y jóvenes punk, y hasta en las pasarelas de grandes diseñadores en Europa que todavía se dejan impregnar del ácido aroma a cuero, acero y jeans sucios. Y se presenta con un ingrediente étnico bastante particular al renacer en el tercer mundo con lo mejor y lo peor de la moralidad global y cargada de toda la adrenalina que ofrece nuestro caótico presente. ¡El punk vive!</div><div>Publicaciones recomendadas:</div><ul><li>Legs McNeil and Gillian McCain&#8217;s. Please Kill Me: The Uncensored Oral History of PUNK</li><li>Jon Savage&#8217;s England&#8217;s Dreaming: Anarchy Sex Pistols</li><li>Clinton Heylin&#8217;s From the Velvets to the Voidoids: A Pre-punk History for a Post-punk World.</li></ul></div><div
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isPermaLink="false"></guid> <description><![CDATA[Hombres y mujeres con crestas grandes, ropa rota remendada, cadenas, ganchos, medias de malla y la clásica A anarquista. Así son los típicos ‘parches’ punk que se ven a diario en nuestra ciudad. Jóvenes que cantan y vibran al ritmo de las melodías radicales, los veloces rasgueos de la guitarra, el bajo y los platillos [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div><div
style="text-align: auto;"><img
class="alignleft size-full wp-image-10259" title="moda_punk" src="http://www.elclavo.com/wp-content/uploads/2005/08/moda_punk.jpg" alt="moda_punk" width="250" height="558" />Hombres y mujeres con crestas grandes, ropa rota remendada, cadenas, ganchos, medias de malla y la clásica A anarquista. Así son los típicos ‘parches’ punk que se ven a diario en nuestra ciudad. Jóvenes que cantan y vibran al ritmo de las melodías radicales, los veloces rasgueos de la guitarra, el bajo y los platillos de una batería.</div><div>Ellos se emborrachan y pierden los estribos, se drogan y no saben ni para qué. Esta fue la impresión que tuvimos tan sólo en una noche, una noche que nos dio por enrollarnos con el punk y escuchar las vivencias respecto a esta ideología libertaria. Un sábado cualquiera decidimos ir a un lugar donde converge una gran cantidad de ideologías musicales caleñas, La Gruta. A las cuatro y media de la tarde estábamos listas para el cierre del Primer Encuentro de Anarco-Punk en Cali.</div><div>Encontramos el perfil que buscábamos para nuestra entrevista en un par de ‘punketos’ “verdaderos”. Susana, una mujer de 26 años que divide su vida en estudiar cine, formar parte del colectivo Contracultura, y seguir en pie con su sello disquero que beneficia a las bandas musicales con pocos recursos. Y Marcos, un joven que por su aspecto rudo y voz gruesa genera cierto temor, pero que luego de cruzar unas cuantas palabras nos deja ver un ser humano agradable y muy comprometido con su ideología, capaz de captar la atención de cualquiera así no esté interesado. Estos dos personajes fueron quienes nos ayudaron a formarnos una idea de lo que es la anarquía, su significado y los objetivos que se plantean como colectivo Contracultura.</div><div>¿Qué era eso que ellos llamaban contracultura, en contra de qué cultura estaban y cómo la definían? Susana nos definió el término cultura, cuyo significado es la base del movimiento por el cual está trabajando desde hace 10 años. “La cultura es una esfera que abarca todas las dimensiones del ser humano: moral, sexual, política, económica, entre otras”. Además afirma que el trabajo realizado con su colectivo se basa en la generación de consciencia, especialmente con las personas que no siguen la ideología anarco-punk. “Por ejemplo, mostrar la actitud ‘guerrerista’ de Uribe que no ha dado resultados positivos y que los medios muestran, pero que en realidad es una gran mentira. Uribe es populista y proyecta una imagen falsa del nacionalismo”. Lo interesante de esto es que recurre a estrategias que llegan en forma directa e impactante a la gente además de su música, como son los afiches y los graffitti.</div><div>Aunque nuestros personajes conjugados hacen un complemento perfecto, si los vemos individualmente, divergen en un punto. Ella utiliza la publicidad para difundir su pensamiento en la sociedad y él considera que si es necesario ejercer la violencia para defender su ideología, lo debe hacer. ¿Cuál es la verdadera forma? ¿Qué medio es el correcto, en un país que supuestamente está dirigido por un “guerrero”? Eso simplemente no se sabe, porque como ellos dicen “es cuestión de anarquía; de asumir su propia libertad y defender sus intereses. Intereses que se ven perturbados por el gobierno y sus jerarquías autoritarias”. ¿Hasta qué punto esos intereses son tan propios que no afectan a los demás? ¿Cómo saber que el medio que se utiliza es tan potente como una aguja hipodérmica? ¿Y cómo entender que lo que ellos hacen es por el bien común?</div><div>Son un sinnúmero de preguntas las que se generan después de una conversación con un par de bogotanos, extraños para esta tierra caleña donde no vivenciamos con claridad esa ideología, donde todo es una moda, donde los “niños bien” usan crestas para verse más interesantes y las niñas utilizan ‘tacheras’ para verse más atractivas para el sexo opuesto. Entonces, ¿está Cali preparada para asumir la carga de una subcultura que pide a gritos ser reconocida y respetada? ¿Para ofrecerle un escenario donde adquieran un verdadero significado? ¿Están listos ellos para aceptar la sociedad en la que se desarrollan?</div><div>A las ocho de la noche empezó el toque esperado por todos los asistentes, con una batería, una guitarra, un bajo y un micrófono. Allí entendimos el papel de la mujer en el punk, con el simple hecho de que era una de ellas la que invitaba a que se organizaran y pedía un poco de paciencia por los problemas técnicos. Después disfrutamos con los sonidos generados por las baquetas manejadas por Susana en cada una de las partes de la batería, y fue allí donde se hizo evidente que el machismo típico latinoamericano, y asumido sin problema en esta tierra, se desplazó realmente.</div><div>En uno de los libros que produce Marcos sobre el anarco-punk y que nos regaló esa noche, hay un artículo de Emma Goldman, una anarquista norteamericana comprometida con la liberación femenina. Se titula La mujer libre y en él afirma que se debe “terminar con el estúpido concepto del dualismo de los sexos, o de que el hombre y la mujer representan dos mundos antagónicos”. Definitivamente el mejor ejemplo para esto es lo que se vive en el punk, donde el hombre y la mujer piensan, organizan y asumen roles paralelos, comparten decisiones y hay libertad de tomar posiciones diferentes frente a algo. Seguramente por eso es que incluyen en sus materiales informativos autores de este tipo.</div><div>Al transcurrir la noche y por la adrenalina que produce el sonido, se mezclaron los “modelitos” y los ‘punketos’ de corazón. Los que piensan en el color de la cresta y los que piensan en la armonía de la guitarra. Los que se fuman un “porro”, y se dan unos cuantos “pases” en nombre del punk y los que se toman una cerveza en honor a las bandas que ya desaparecieron y dejaron un gran legado en la historia social y musical de los años 70. ¿Cuál es la razón? ¿Será la necesidad de solidarizarse para ser reconocidos? ¿Necesidad de mostrar algo que no sienten pero con lo que son representados? ¿Necesidad de apoyarse para no sentirse solos?</div><div>Lo realmente interesante de este sincretismo, después de unas cuantas cervezas, un poco de vino y uno que otro cigarrillo, son las respuestas sobre el evento mismo, de aquellos que ya están sumergidos en la música y en otro tipo de estimulantes. Todos estaban ahí, sentados, casi acostados, vestidos con la herencia que los primeros punk dejaron por motivo de la recesión que se vivía por ese entonces en Inglaterra y Estados Unidos.</div><div>Así, cuestionamos algunos asistentes. ¿Por qué está aquí? ¿Qué es el punk para usted? Unos ni siquiera sabían quién organizaba el evento de esa noche. Otros simplemente estaban allí por costumbre, por moda, por ‘desparche’, por “meterse en la película” de ser un punk. Con esas preguntas que se tornaron capciosas para muchos de ellos, nos dimos cuenta de que los punk “de verdad” están en un cuento muy distinto al de los hombres y las mujeres que se disfrazan para asumir un papel que no les corresponde. No están haciendo nada por mejorar la situación, no viven el grito de libertad que tiene como fondo la ideología punk. Mucho palabreo y nada de acción.</div><div>Después de escucharlos y disfrutar una noche con Susana, Marcos y unos cuantos amigos, comprendimos que la libre expresión debe asumirse con la responsabilidad, no sólo de ser lo que queremos ser, sino de respetar lo que el otro quiere ser como individuo, o colectivo en este caso. Que el hecho de que no haya una objetividad lo hace más emotivo, más propio. Que se tiene algo por qué luchar.</div><div>Al final, agotadas también de bailar, nunca supimos la verdad de todo este cuento. Si es la que se conoce en una noche, la que se vive durante diez años o la que no se atreve a inmiscuirse en esos asuntos.</div></div><div
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isPermaLink="false"></guid> <description><![CDATA[Un sentir generalizado por los jóvenes profesionales: “soy profesional, no consigo empleo y no tengo idea de qué hacer para trabajar en lo que estudié”. Las cifras de desempleo hablan solas. 15,1 % es la tasa de desempleo en las principales 13 ciudades del país según el DANE, a marzo de 2005. Para contextualizar este [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div><div
style="text-align: auto;"><img
class="alignleft size-full wp-image-10262" title="educacion" src="http://www.elclavo.com/wp-content/uploads/2005/08/educacion.jpg" alt="educacion" width="480" height="213" />Un sentir generalizado por los jóvenes profesionales: “soy profesional, no consigo empleo y no tengo idea de qué hacer para trabajar en lo que estudié”. Las cifras de desempleo hablan solas. 15,1 % es la tasa de desempleo en las principales 13 ciudades del país según el DANE, a marzo de 2005. Para contextualizar este dato: en la Gran Depresión de los Estados Unidos en los años 30 bordeaba el 12 %.</div><div>“Las universidades no tienen en cuenta los mercados labores. Quienes tienen en cuenta esto son los muchachos, que cuando terminan no saben dónde ubicarse. La gran mayoría de las universidades tienen un enfoque bastante clásico, creadas para dar clase, no con una gran atención a la investigación o a formar una gran conciencia social”, dice Luís Enrique Orozco, director del Magíster en Dirección Universitaria de la Universidad de Los Andes.</div><div>El vivir un sueño en la universidad y salir y despertar al mundo laboral, es lo que nos hace reflexionar que los títulos profesionales no se revierten usualmente en un salario y unas condiciones dignas de vida. Se plantearía que no es práctico ese tipo educación y que se vería como un trasto, pues siendo estrictos a la frase que nos muestra el mercado laboral “lo que no sirve que no estorbe”, estaríamos hablando de una especie de educación “basura”, que obliga a un subempleo de poco ingreso, consecuencia de no encontrar oficio en lo que se sabe. El Ministerio de Educación tiene pensado en diciembre de 2005 abrir un Observatorio de Mercado Laboral, para empezar a cuantificar todas las cifras relacionadas con los profesionales y sus posibilidades laborales, pues hasta el momento no hay una información consolidada que nos muestre las tendencias reales del problema.</div><div>“Todo el mundo quiere ser doctor y pasar por la universidad, porque se volvió el esquema ideal de formación humana. Esto ha causado una descalificación de la educación técnica y tecnológica, que es vista como de segundo grado o para pobres, todo lo contrario a lo que se ve por ejemplo en Japón” agrega Orozco. “Las universidades deben diversificar la oferta. No veo por qué la universidad pública no abre carreras técnicas que serían de calidad y cerrarían muchas universidades de absorción (“garaje”). El hecho de que la universidad tenga en cuenta estos mercados, no quiere decir que deje de cumplir sus tareas como centro formador de valores, de debates de los problemas nacionales, de crítica social y centro de pensamiento filosófico y cultural”.</div><div>En los países industrializados son flexibles los esquemas de formación ya que se puede ingresar como técnico, luego seguir como tecnólogo, continuar como profesional y luego hacer algún postgrado, y en el intermedio de todas estas etapas se sale a trabajar. Es un sistema de pirámide invertida que permite hacer un puente permanente entre la vida práctica y la vida académica, contrario a lo que sucede en nuestra realidad. En Colombia, según datos del Ministerio de Educación, el 78% de los estudiantes de educación superior cursa programas profesionales universitarios, un 8%, programas técnicos profesionales y un 14%, programas tecnológicos.</div><div>“Estamos emulando estereotipos que no son los nuestros. Tarea de las universidades es crear nuevas demandas ¿Dónde están las universidades que estudien la biodiversidad, los bosques tropicales, industria pesquera, marítima y fluvial? El país está sentado en una mina de oro y no se da cuenta”, dice Guillermo Páramo, experto en el tema, ex rector de la Universidad Nacional y actual rector de la Universidad Central. “¡Las grandes transformaciones que faltan se hacen así, pensando en lo nuestro, con dignidad, buscando en nosotros mismos, no esperando que nos busquen!”, comentó.</div><div>Las soluciones a futuro no se ven claras, ya que para cambiar esas estadísticas en empleos y trabajo calificado, tiene que fomentarse con recursos del Estado y políticas efectivas pensadas a corto, mediano y largo plazo, según los expertos consultados. Parecería que a los actuales actores que toman decisiones en el país les ha quedado grande dar soluciones ajustadas a la realidad. Por eso, el universitario debe sentirse retado ante esto. ¡Con un solo acto de voluntad no cambiamos el mundo, pero sin este vital acto tampoco lo cambiamos!</div></div><div
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isPermaLink="false"></guid> <description><![CDATA[Un colombiano como muchos que ama su patria; que critica la desigualdad y los desaciertos que han tenido algunos gobernantes. Víctima de una profesión desprestigiada en nuestro país que actualmente demanda caritas bonitas y muy poco talento como es la actuación. Un miembro de la farándula que vive de las risas de las clases populares [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div><div>Un colombiano como muchos que ama su patria; que critica la desigualdad y los desaciertos que han tenido algunos gobernantes. Víctima de una profesión desprestigiada en nuestro país que actualmente demanda caritas bonitas y muy poco talento como es la actuación. Un miembro de la farándula que vive de las risas de las clases populares y de la mediocridad del televidente colombiano.</div><div><strong><img
class="alignleft size-full wp-image-10267" title="Robinson Diaz 015" src="http://www.elclavo.com/wp-content/uploads/2005/08/Robinson-Diaz-015.jpg" alt="Robinson Diaz 015" width="480" height="360" />Perfil</strong></div><div>Robinson Díaz nació en Envigado. Está casado con la actriz Adriana Arango y tiene un hijo llamado Juan José. A los 38 años de edad se dedica a hacer lo que le gusta. Se considera perfeccionista en su trabajo lo cual, como él lo define, lo hace profesional. Tal vez por eso es de los mejores y no necesita mayor presentación por sus papeles protagónicos en cantidad de novelas y reiteradas apariciones en las contadas películas colombianas.</div><div><strong>El personaje</strong></div><div><strong>A Robinson ¿qué lo hace feliz?</strong></div><div>Cuando hago las cosas bien, hermano, y resultan bien. Eso me hace muy feliz.</div><div><strong>¿Y qué lo pone triste?</strong></div><div>Muchas cosas hermano, pero sobre todo el rollo de este país. Este país tiene una gran injusticia, un gran desequilibrio económico y un poco de problemas sociales que para uno son incomprensibles habiendo tanta riqueza. Eso me pone como muy triste, porque uno quisiera como que la gente tuviera un poder adquisitivo. Nosotros no tenemos una gran riqueza representada en dinero sino en intangibles, en riquezas naturales y todo, y a la postre es dinero en el futuro. Lo estamos viendo ahora con ese Tratado de Libre Comercio y con la gran depredación de los recursos naturales. Vamos a seguir dependiendo del imperio y el imperio va a hacer con nosotros lo que quiera. Estamos repitiendo lo mismo de Roma, hace dos mil años pasó lo mismo con Roma; hoy estamos viendo el nuevo Roma, nosotros somos una colonia de allá, de Estados Unidos.</div><div><strong>Actuación</strong></div><div><strong>¿Qué lo motivó a formarse para las artes escénicas?</strong></div><div>No, toda la vida me ha gustado esto hermano, la representación. Toda la vida me ha gustado ser actor. Desde la casa. Siempre había una predisposición como al chiste, al humor… mi papá, mi mamá… y mis tías. Mucha mamadera de gallo todo el tiempo en la casa… y en el colegio. Entonces dije “vamos a coger esta vaina en serio”. Y así fue.</div><div><strong>¿Qué es lo que realmente hace diferente cada espacio de actuación, teatro, TV, cine, circo?</strong></div><div>Hermano, son preguntas muy largas, muy complejas. Lo que sé es que cada formato es muy distinto. Lo que sé yo es que el teatro le da a usted como largo aliento. Poder meterse en una obra de teatro, multiplicarse, poder probar, crear, equivocarse, poder regresar, avanzar, estrenar, eso no lo da la televisión. La televisión es “tin, tin, tin y quihubo”; o sea, lo hice y lo imprimí. No, en teatro, que se acerca más a lo de arte, es: pruebo, me engaño, engaño, transito, trafico, regreso, voy, pierdo. Entonces uno como artista tiene un chance muy fuerte de inventar, de probar, de ensayar. En la televisión uno no ensaya. En el cine es muy leve el ensayo, muy difícil.</div><div>Ustedes están ensayando con El Clavo, pero si ustedes tuvieran la presión de dos mil, tres mil millones de pesos, ustedes no se pueden poner a ensayar, no pueden ensayar. Tiene que ir a la fija, a vender no se qué cuántos hijuemil… ¿entiende? Entonces tiene que llamar a un columnista que lo lean, entrar con una foto de una hembra en bola, ¿me entiende? Porque es billete, porque no pueden perder. Ahoritica con el periodismo que están haciendo ustedes pueden probar lo que quieran hermano, porque tienen el chance. Es lo mismo. En el teatro prueba tres meses hacer un personaje, prueba y de pronto le pega. Pero en televisión no, en cine mucho menos.</div><div><strong>Los realities</strong></div><div><strong>¿Qué opinión le generan los realities?</strong></div><div>No, no hermano. No, no, ni hablar de eso hermano… No, vea lo único es que eso desplaza mano de obra hermano, y no es un discurso Marxista ni nada de eso. A ellos les sale más barato no contratar libretistas, no contratar vestuaristas… la elaboración es mínima. Es como decirle a todo el mundo, “vea hermano, mire que Paula Andrea también es pobre como usted, también se le cae el maquillaje y miren que por la mañana ellos también son feos y tienen lagañas”. Es como acercar a los dioses abajo a la tierra. ¿Entonces? Eso a mí sí me parece manipulación, eso sí me parece pero de la más ‘frentera’, y sin embargo mire los raiting. El público es estúpido hermano, el público necesita sentir que tiene razón de existir. ¿Y cómo? A través de la televisión, y esas son las teorías que se manejan dentro. Hagamos personajes de carne y hueso, que aplaquen a la gente diciéndole: “Noooo, mire que usted no sufre… ¡éstos sí sufren!”. Entonces la gente dice: “Aaaa no, mi vida está muy bien, yo con este tres con dos paso. Yo con tres paso”.</div><div><strong><img
class="alignleft size-full wp-image-10269" title="Robinson Diaz 009" src="http://www.elclavo.com/wp-content/uploads/2005/08/Robinson-Diaz-009.jpg" alt="Robinson Diaz 009" width="480" height="360" />Cine</strong></div><div><strong>¿Qué es lo más difícil de hacer cine en Colombia?</strong></div><div>Que no hay laboratorios y que los que hacen cine, sobretodo los directores y los que escriben, escriben unas chambonadas hermano, no le cogen el pulso a esto. Tienen unos guiones que son… Vea, en la casa tengo un cerro de guiones de cine amontonados y yo digo “no no no no, yo que me voy a meter a hacer eso”… son horribles. Uno dice: “¡Uah! ¡Qué voy a hacer eso hermano!”. No tienen coherencia.</div><div><strong>Política</strong></div><div><strong>¿Qué opina de la forma de hacer política del presidente de Venezuela Hugo Chávez y del manejo de la imagen que hace del libertador Simón Bolívar, a propósito de su papel en la película Bolívar soy yo?</strong></div><div>Lo que pasa hermano… es que hermano, yo siento que las interpretaciones sobre Simón Bolívar son variopintas. Es decir, usted lee… y ¿no ve a Bush diciendo América para los americanos? Eso también lo decía Simón Bolívar y eso lo dijo Monroe y es la doctrina Monroe, y lo han dicho desde hace tiempo, que seamos patriotas. Chávez lo dice, pero en el discurso del ultraconservador y ultraderechista de Álvaro Uribe dice que nosotros… bolivarianos y no sé qué, y él se está volviendo un dictador y no permite otras ideas. Él por ejemplo, la otra vez dijo que no había conflicto, que aquí hay es terrorismo. Oigan a este ‘man’ hermano, es desconocer toda la historia hermano de este país. Una guerrilla que lleva 40 años hermano, 40 años de luchas agrarias y campesinas. Vaya a dos horas de aquí de Cali, la gente comiéndose un cable, mano. ¡Cómo no va a haber conflicto en país donde hay desigualdad! Y esto no es un discurso ‘mamerto’ ni izquierdista hermano, es una realidad. Yo ando este país… con este circo llevo ocho meses y le tomo el pulso a este país. Es real, este país está cagado mano, y si usted hermano, no tiene comida, pero tiene un hijo… usted saca un ‘fierro’, mano. Usted tiene estudio hermano, pero después cuando se salga de la universidad, que su papá le pagó no sé cuantos millones de pesos y ahora no tiene trabajo porque no hay plazas, usted qué dice, “a manejar un taxi”. Usted termina aburrido de su vida, huevón. ¡Aburrido hermano! Es que es un problema muy fuerte y el hombre dice que no hay conflicto, que es terrorismo…</div><div><strong>El público de Robinson</strong></div><div><strong>¿A qué tipo de público busca llegar Robinson Díaz con sus papeles?</strong></div><div>Hermano, yo ahora le estoy llegando al pueblito, pueblito. O sea al de bus dietético, al taxista, al empleado. O sea, el espectáculo de este circo no es como considerado para las clases altas… o El Circo del Sol o no – no hay problema, tranquilo. Entonces vivimos de eso. A veces hago televisión. No sé hermano, yo creo que mi público son las coimas hermano, coimas y celadores, pero a mí me tienen viviendo ‘al peluche’, ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!. Celadores, coimas y taxistas: ¡Ese es mi público! No es Bono, ni U2, ni los ex Beatles, ni no sé qué… No, ni Clinton, ni Uribe. Yo me muevo entre taxistas y coimas, huevón. Mantecas, sólo mantecas.</div><div><strong><img
class="alignleft size-full wp-image-10268" title="Robinson Diaz 013" src="http://www.elclavo.com/wp-content/uploads/2005/08/Robinson-Diaz-013.jpg" alt="Robinson Diaz 013" width="480" height="248" />Educación</strong></div><div><strong>¿Qué le hace falta al modelo educativo Colombiano?</strong></div><div>Le hace falta alfabetismo ‘ventiado’. Pille; a propósito estoy leyendo sobre Erasmo de Rotterdam y Lutero, y es impresionante porque es lo mismo de ahora. El monopolio del saber lo tenía la iglesia, la gente sólo no podía si no leer en latín, imagínese eso. Es como si llegaran aquí libros solamente en inglés… ¡Mamando! El saber se volvió el negocio. En Los Andes medicina vale seis millones y medio. ¿Entonces quién puede ser médico hermano? Ya no son sanadores, curadores o comunicadores, esa cosa hipotética, ideal, no. Son gente que tiene plata y los obligan en la casa a que se parchen ahí en la universidad. Pero, vocaciones, ¿entonces qué hermano? –muy tenaz.</div><div><strong>¿Usted qué piensa del optimismo?</strong></div><div>Vea, en éstos días salió un amigo mío que se llama Carriazo, diciendo que si seguimos con el cuento del optimismo colombiano no vamos a llegar a ninguna parte. Y yo me sorprendí que mi amigo dijera eso. Es que es una mierda huevón. ¡Cuál que somos los mejores…! Vamos a ver si la Sub17 hace en Holanda lo mismo que en el Suramericano. El optimismo es un pajazo. El optimista es aquel al que no le dieron todos los datos. Yo soy una persona optimista, pero cada vez pillo la realidad, me doy cuenta de qué es lo que tenemos. Cómo le digo yo&#8230; Colombia es un país muy rico, muy hermoso, pero hermoso, huevón. Colombia es un país impresionante pero no es tuyo. Miralo pero no lo toqués.</div></div><div
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isPermaLink="false"></guid> <description><![CDATA[Por ella, aunque le dé lo mismo… “Muchachos, lo que es la vida… uno se entrega entero, y te devuelven en pedacitos”. – Trizas, de Cheo Feliciano – Y canta Willie Colón en Gitana: “cuando un amor se muere, ¿sabes chiquita dónde va? ¿Sabes chiquilla dónde va?”. ¡Pero qué pregunta, Colón! ¡Yo mismo te responderé! [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div><div><em><img
class="alignleft size-full wp-image-10265" title="hecho_desecho" src="http://www.elclavo.com/wp-content/uploads/2005/08/hecho_desecho.jpg" alt="hecho_desecho" width="250" height="321" />Por ella, aunque le dé lo mismo…</em></div><div><em>“Muchachos, lo que es la vida…<br
/> uno se entrega entero, y te devuelven en pedacitos”.<br
/> </em>– Trizas, de Cheo Feliciano –</div><div>Y canta Willie Colón en Gitana: “cuando un amor se muere, ¿sabes chiquita dónde va? ¿Sabes chiquilla dónde va?”. ¡Pero qué pregunta, Colón! ¡Yo mismo te responderé!</div><div>Comencemos por los besos. ¿Hacia dónde parten? Los discretos fueron a su mejilla izquierda y a veces derecha. Habían situaciones donde me encontraba con sus orejas: estaba “estudiando…”, molesta, “cansada…” o su familia reunida en pleno. Los otros, los que no llegaron a su paradisíaco destino, los imaginaba en dirección a su sensual cuello pecoso, su hambrienta boca golosa, su erótica hendidura del labio superior y otros cuantos a la inferior… sí, esa misma, donde hubieran sido más que una expresión de cariño. En general los besos dados se fueron con saludos y despedidas; trivialidades de la cultura. Los no dados (es decir, los no recibidos) se quedaron conmigo multiplicándose intactos, aburridos, amontonados; trivialidades del rechazo.</div><div>Sigamos por las caricias. ¿Dónde quedan? Las que no se recibieron están en las intenciones de un semáforo en verde, en el formal saludo frente al vecino, en las habituales zonas concurridas, delante de su suspicaz mamá, en “sus días” que suponía yo a diario. ¿Y las que se regalaron? En la yema y el dorso de mis dedos, la palma de mis manos, la ‘masmeludez’ de su cintura, su siempre tibia rodilla, su ‘amielada’ catarata de cabello. Llegaron hasta donde lo permitieron el lugar, la hora, la ropa, la posición, las ganas… Más lejos también, cómo saberlo. Pensando cuán sonrojados, desarreglados, incómodos y excitados quedamos (quedé, digo… goce virtual).</div><div>Qué tal las palabras, ¿“al aire” como dice tu canción? Claro. Fueron “conversaciones” a punta de preguntas cerradas, porque de las abiertas no recibía nada. Era el más hermoso mural por Dios creado. Había veces, sin embargo, en que ella comenzaba un monólogo sobre sus quehaceres cotidianos, finalizándolo con un vacío “ve, y qué…”. Creo que dije todas las palabras, las malas y las buenas, pero desconocí las que catalizaban con certeza nuestra insuficiente alquimia. Por fortuna (o desgracia), esa egoísta afirmación que reprueba lo que los pretendientes deseamos se demoró: NÓ. Yo lo tocaba en sus torcidas miradas, lo olía en sus quejumbrosos gestos, lo probaba en sus desdeñados movimientos y lo veía en su ‘hijueputa’ indiferencia. Quería ignorarlo… me hacía el loco… anhelaba cualquier esperanza… pero era inevitable… Finalmente lo escuché sin preguntar por él o por su antónimo. ¿Sensata? ¿Premeditada? ¡Inmisericorde mujer!</div><div>¿Dónde está el tiempo pensándola? Se quedó vagabundeando en la insomne almohada, la tiesa hamaca, la ondulada alfombra, el necesario baño. La recordaba con afecto, belleza, placer… eran instantes que alargaban mi delirio y acortaban mi vida. ¿Será que yo le quitaba cinco minutos de su tiempo? Seguro cuando la llamaba a preguntarle cómo estaba. Pero no me refiero a ese tiempo (igual mío), sino al que ella hubiera dedicado aunque sea a rajar de mí. Creo que ni un tris, ni siquiera para increpar silenciosamente un ‘madrazo’ después de uno de sus tantos “¡gracias, qué lindo, tú!”.</div><div>Continuemos por los abrazos, los cumplidos, las miradas, los juegos, los silencios, las sonrisas… ¿También se marchan como “las lágrimas al mar…”? Momentos para recordar, otros olvidar, pero la mayoría ensoñar. Se fueron en cada hipotética “gripa…”, en cada infantil reproche, en cada forzosa caminata, en cada helado derretido, en cada llamada perdida, en cada visita “sin avisarme…”, en cada película aplazada.</div><div>¿Y los detalles? Los pasteles, las chocolatinas, las flores, las frutas, los cafés, los cuentos leídos por teléfono y los libros prestados, creo que le aprovecharon en algo más que todo lo vivido juntos. No porque fuera materialista (lo dudo) sino porque tenían un uso específico. Mis bienintencionadas caricias, mis tímidos besos protocolarios, mis románticas palabras sinceras y mi tiempo invertido en inmortalizar su piel, su rostro, su cuerpo… ¡a ella no le servían para un carajo! ¿Y a mí? Para enamorarme perdidamente solo; nada peor y mejor que valga la pena.</div><div>No le preguntes a “mi” bonita chiquilla, viejo Willie. ¡El amor cuando se muere va a la basura! En eso lo convirtió y allí lo dejó metido: en mi deshecho corazón.</div><div>Quizás ella sepa de conservación, reciclaje, reutilización, tratamiento de residuos, fertilización, desarrollo sostenible… ¡Simples ilusiones del útil desecho!</div></div><div
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isPermaLink="false"></guid> <description><![CDATA[&#191;Cu&#225;ntos encendedores estar&#225;n en los basureros, r&#237;os, calles o donde sea que hayan ido por cuenta de mi placer o vicio? Karma bravo para m&#237; pensar en eso, que adem&#225;s de fumador soy de los que se azota cada vez que alguien arroja basura a la calle. No soporto a aquellos que desprevenidamente van dejando [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<hr
/><span
id="more-132"></span><div
align="justify"><div>&iquest;Cu&aacute;ntos encendedores estar&aacute;n en los<br
/> basureros, r&iacute;os, calles o donde sea que hayan ido por cuenta de mi<br
/> placer o vicio? Karma bravo para m&iacute; pensar en eso, que adem&aacute;s de<br
/> fumador soy de los que se azota cada vez que alguien arroja basura a la<br
/> calle. No soporto a aquellos que desprevenidamente van dejando por ah&iacute;<br
/> su rastro &ndash; ojo con eso.</div><p><div>El pucho que tiramos a la acera,<br
/> el papel de la menta, el vasito del dispensador de Listerine o el<br
/> empaque de Bom Bom Bum con palito incluido, no significar&iacute;an mucho si<br
/> no fu&eacute;ramos tantos los que lo hacemos a diario. Pocos se han<br
/> acostumbrado a botar la basura donde se debe, aun cuando no sirva mucho<br
/> para apaciguar los malos efectos de estos residuos que est&aacute;n matando al<br
/> planeta.</div><p><div>Es incre&iacute;ble que &lsquo;cosianfirulos&rsquo; tan da&ntilde;inos<br
/> hayan desplazado a los f&oacute;sforos. Ya en la memoria de mi generaci&oacute;n (los<br
/> 80, cuando se iban muriendo Plaza S&eacute;samo y los Dummies) se van<br
/> difuminando im&aacute;genes de peque&ntilde;as cajas como las de El Rey, El Faro o<br
/> Poker. Han desaparecido de las tiendas regulares. Me han dicho que es<br
/> por la incursi&oacute;n de un monopolio espa&ntilde;ol en el negocio, &iexcl;joder! Ustedes<br
/> ya conocen aquellas &ldquo;gracias&rdquo; del libre mercado.</div><p><div>El<br
/> encendedor por supuesto es m&aacute;s f&aacute;cil de conseguir. Los hay hasta de<br
/> $300 (si es que no te los regalan en el supermercado o en alguna tienda<br
/> fotogr&aacute;fica), no corren el riesgo de quedar inservibles a causa del<br
/> agua, son pr&aacute;cticos y hay tantos motivos en ellos como cosas y marcas<br
/> en el mundo. Estuve buscando en alguno el &iacute;cono de reciclaje (un<br
/> insulto a los org&aacute;nicos) y no lo encontr&eacute;.</div><p><div>Un encendedor<br
/> tardar&aacute; al menos 100 a&ntilde;os en desintegrarse o descomponerse,<br
/> contaminando el medio ambiente a su alrededor. Busqu&eacute; informaci&oacute;n en la<br
/> Internet sobre su fabricaci&oacute;n y, vaya sorpresa, su inventor Fridrich<br
/> Schaechter, financiado por Marcel Bic, &ldquo;tambi&eacute;n invent&oacute; la m&aacute;quina de<br
/> afeitar, que junto con el bol&iacute;grafo y el encendedor desechable, forman<br
/> la trilog&iacute;a de art&iacute;culos tan humanos que facilitan nuestra vida&rdquo;.<br
/> Facilitadores de la vida (r&aacute;pida, transitoria, c&oacute;moda) tal vez, pero<br
/> estos art&iacute;culos no pueden ser tan humanos por cuanto contribuyen a la<br
/> degradaci&oacute;n del ambiente de forma ego&iacute;sta, antinatural y empedernida.</div><p><div>El<br
/> encendedor es s&oacute;lo un ejemplo de la basura que nos echamos encima cada<br
/> d&iacute;a y que se extiende a vajillas desechables, pa&ntilde;ales desechables,<br
/> c&aacute;maras desechables, cepillos de diente desechables, etc. Ya hemos<br
/> tenido en Colombia varias ciudades en las que la alerta sanitaria ha<br
/> corrido por cuenta de los basureros municipales. Y es que la actualidad<br
/> del mundo globalizado, impuesta por la cultura de consumo, nos lleva a<br
/> cambiar unas cosas por otras de manera r&aacute;pida; no hay tiempo de pensar<br
/> en este desenfreno de consumo. El mercado fomenta una actitud<br
/> caprichosa, inerme a la raz&oacute;n.</div><p><div>De esta manera, la gente<br
/> en vez de un buen jugo prefiere un &ldquo;refresco&rdquo;. Es bien raro que en un<br
/> pa&iacute;s donde la fruta se pudre, hayamos sido criados a punta de<br
/> embotellados refrescos. Para estos bochornos, que ya nos ponen a pensar<br
/> en serio sobre el calentamiento global, es mejor una buena limonada que<br
/> una dulce bebida gaseosa. Apost&eacute;mosle al consumo org&aacute;nico, con<br
/> responsabilidad, saludable. Si el monte se acaba, todo se acaba. No<br
/> podemos ser tan tontos como para dejar que eso pase.</div><p></div><div
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