Bruce Willis personifica a Jack Mosley, un detective acabado y alcohólico, al cual le asignan la tarea de transportar a un convicto (Mos Def) desde la cárcel hasta un juzgado, que queda a 16 cuadras. Sin embargo, durante este trayecto se entera de que la persona que está trasladando va a testificar ante sus colegas y toda la policía de Nueva York quiere a este hombre muerto. Mosley debe elegir entre su lealtad ante sus amigos y colegas o proteger al testigo; nunca una distancia tan corta fuera tan larga.
La película es del género acción, pero no es la típica trama hollywoodense, en la que todo tiene que estallar en mil pedazos. Es más un filme de pensar, de juntar los piezas y estar corriendo todo el tiempo tras la verdad. Es dirigida por el legendario director Richard Donner, creador de franquicias como Superman y Arma letal, y otras más taquilleras como Los goonies y La profecía. En esta cinta se observa la gran experiencia de Donner al contar tan bien esta historia y resaltar las actuaciones de Willis y Mos Def.
Willis recrea un papel que en el pasado le ha dado reconocimientos, aunque esta vez le aporta algo nuevo y no deja que el público se canse. La combinación de estos dos actores nos recuerda mucho a Duro de matar 2, película en la que Willis y Samuel L. Jackson hicieron una pareja increíble. Este largometraje tiene esa misma química actoral y a eso se le suma Donner.. La cinta no puede ser mejor.
Dirección: Richard Donner
Alemania y USA, 2006.












