Malamor
Jorge Echeverri revela su mirada a través de Lisa, una joven de 17 años que toca el violín, es hincha pasional del “millos” y una aventurera de la urbanidad. Encuentra su refugio en el campo, donde espera que el amor que siente por su casi padrastro sea recíproco. Sus planes no encuentran el objetivo y el anillo de bodas que ella le pidió alguna vez sólo logra lucirlo el día de su muerte, por la atención de un tal H, amante escondido de su madre.
La propuesta de Echeverri nos incita a involucrarnos directamente con sus personajes, a hacernos cómplices hasta el punto de olvidarnos como espectadores. La narración y el tiempo se entrecruzan y los intertítulos parecen ser la guía que conduce el tiempo pero brindan tan solo la idea de la temporalidad.
El montaje tonal y la puesta en escena, resuelve cualquier duda que pueda tenerse sobre su calidad. La imagen es mucho más que eso: es contraste, color, significación, detalle. Los diálogos son simples; la música y el escenario complemento. Nada está allí porque sí. Se constituye una historia visual donde no existe la idea del amor, sino el sinsabor del pasado, de que pudo ser mejor y no lo fue.
Esta película –desconocida para la mayoría de los colombianos– es de aquellas en las que uno queda satisfecho. Más que el acontecimiento de un personaje fulano de tal, es el registro de un estilo que surge a partir de la preocupación estética y expresiva del autor: crear y no someterse a los requerimientos de la industria multiplicadora de los mismos cánones esquemáticos y comerciales del mercado.
Dirección y guión: Jorge Echeverri.
Colombia, 2003.
es una de mis peliculas favoritas….