Taxi Driver
¿Quién nunca se ha tropezado con un taxista que te cuenta mil historias en un corto o largo trayecto de viaje? ¿Quién no ha quedado atónito con las descripciones que tienen de los accidentes presenciados durante sus largos turnos de doce horas o, de la perspectiva que tienen ellos de la ciudad? No obstante, a cuántos de nosotros nos importa qué haya detrás de cada persona que vive y cuenta su vida tras un volante para conseguir el “pan de cada día” o simplemente para sobrellevar el insomnio, como Travis en “Taxi driver”.
El trauma de Vietnam para la sociedad americana, en especial la del norte, se extendió varios años después que el conflicto bélico había terminado. El drama que, treinta años antes, describiría el film de William Wyler “Los mejores años de nuestras vidas” 1946), era el mismo que recogían “El cazador” (1978 Michael Cimino) o la película que nos ocupa, “Taxi driver” (1976) de Martín Scorsese.
Son películas que narran el desequilibrio y retraimiento que sufren los veteranos de guerra, quienes al regresar a su país son recibidos como héroes y condecorados con varias medallas; luego, son olvidados por el gobierno y rechazados por la sociedad, la misma por la que ellos dan la vida. Hechos que siguen vigentes y con más frecuencia en nuestro continente, en donde hoy en día se viven muchos conflictos internos y las marcas que dejan en los protagonistas, se hacen cada vez más profundas.
Taxi driver pues, es una película que habla de un veterano de Vietnam, Travis Bickle (Robert de Niro), quien no puede conciliar el sueño y decide trabajar como taxista de Nueva York en el turno de la noche, donde su personalidad taciturna se enriquece de otros matices que recoge en las calles al ver toda la “Basura humana” existente, que a su parecer, debe se “limpiada”. En sus oníricos recorridos por la capital del mundo, conoce en primera instancia a Betsy (Cybill Shepherd) una hermosa mujer de la cual se enamora, pero ella lo rechaza; más tarde se topa con Iris (Jodie Foster), una prostituta de doce años a la que Travis quiere salvar de ese mundo y sobre todo de su proxeneta, interpretado por Harvey Keitel, para encontrar una forma de hacer algo bueno en la sociedad. Este hecho, le da a Travis el sarcástico reconocimiento social e incluso logra ahora si, llamar la atención de Betsy, pero éste la rechaza, para quedarse sólo en su taxi recorriendo las noches de Nueva York.
Esta es una película que ha enriquecido mucho la historia del cine, incluso ha llegado a ser ícono del cine Norte Americano para muchos amantes del séptimo arte; debido a la fenomenal interpretación de Robert de Niro en el papel de Travis, la gran banda sonora, los planos cenitales y en cámara lenta, que le dan muchísima fuerza dramática a la historia, además de la profundidad y riqueza que tiene su guión, guión que a mi parecer es lo más destacable de la película, ya que, después de varios años de ocurrido el drama de la película, hoy en día se puede encontrar con muchos Travis en la calle, no solamente con el oficio de taxista, que en ultimas es más honroso, que los que se les pueden encontrar en nuestro país, donde muchos soldados, si tiene la fortuna de regresar a su casa, vuelve para hacer cualquier oficio, incluso el de mendigar, si es necesario para poder vivir. Al punto, se puede decir que Paul Schrader junto con Martin Scorsese han dejado un gran análisis de la hipocresía que tienen los gobiernos, cuando envía sus hijos a las guerras, en su mayoría absurdas.
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