¿Para qué ortografía?

Supongamos que acogemos la propuesta hecha por García Márquez hace unos años y no nos importa la ortografía. Y escribimos cien y soledad con zeta y le quitamos la virgulilla a la eñe de años. La obra cumbre de Gabo se leería entonces: Zien anos de Zoledad. El hijo de Aracataca es un genio, pero no un dios y su condición —terrena y mortal— quedó demostrada cuando propuso semejante majadería. La supresión de los acentos, un distinto uso para la zeta y la ce, para la ge y la jota, la desaparición de la uve y de la hache y el exterminio de la cu y la ce. Eso es tan grave como escribir chulo o cachorro sin hache o considerar que los escritores son expertos lingüistas. Fernando Vallejo —que hace bien las dos cosas y mal muchas otras—, se dio a la tarea de analizar las obras cumbres de la literatura Latinoamericana y descubrió gazapos inconfesables. Su texto Logoi: una gramática del lenguaje literario es un tratado sobre retórica y literatura, donde define esta última como el reino de lo recibido y el vasto dominio de la fórmula, del lugar común y del cliché.

Julio Cortázar —otro genio— aseguró que la coma es la puerta giratoria del pensamiento. Un ejemplo: Hijo, muerto está, tarde llegamos. Quitamos una coma: Hijo muerto, esta tarde llegamos. ¿Será que una tilde y una coma no sirven de nada? ¡El finado es diferente! Esta otra belleza: Si el hombre supiera el valor que tiene, la mujer andaría en cuatro patas en su búsqueda. Si la coma se corre dos palabras, se lee: Si el hombre supiera el valor que tiene la mujer, andaría en cuatro patas en su búsqueda. El prestigio del lenguaje pareciera ser contrario al de la escritura. Se habla mal y se escribe mal y aún así habita la idea de que hablamos el mejor español del planeta. ¡Lo dijo en su reciente visita el príncipe de Asturias! No ha de saber que el español cuenta con 70.000 términos. Un colombiano promedio maneja 1.000 palabras, un profesional bueno unas 3.000 y un PHD —que no es un HP— unas 3.000. ¿Qué de dónde saqué el dato? Del mismo lugar que dice que en cada eyaculación se nos van 800.000 millones de espermatozoides y no hay que saber nada de ortografía.

No es lo mismo habito que habitó o hábito. Ni revólver que revolver. Ni púlpito que pulpito. Ni inglés que ingles. Ni presidio que presidió. Ni lícito que licito. Ni gatito que gatillo. Ni ¡cómo no!, que no como. Y si prescindimos de la virgulilla de la eñe que se embolata en los teclados, pues no habría español, ni dueña, ni cariño, ni maña, ni ñañas, ni las piñas para las niñas. Pero es menester reconocer que Vallejo —el escritor, el confeso bisexual porque le gustan los sardinos y los pelaos— tiene la razón: la más penosa verdad para un gramático es que el lenguaje humano con su móvil ambigüedad escapa a todo sistema y la única forma de apresarlo es las más humilde, la enumeración exhaustiva de los diccionarios.

5 Opiniones sobre ¿Para qué ortografía?

  1. Muy bueno, soy fanática de la ortografía, tal vez porque en el colegio pusieron mucho énfasis en esa materia y teníamos una profe muuuuy estricta, teníamos círculos literarios y cada semana leíamos un libro , Estando en este medio cibernético y viendo cómo escriben los muchachos me da escalofrío, pero entre ellos se entienden. Por cierto no sabía que Cortázar haya dicho : muerto está… me lo sabía como chiste del bobo del pueblo.

  2. anderson tenorio

    Muy bien. En realidad nos enseñan que la ortografía es demasiado importante ya que de otra forma en colegio o en cualquier otro lugar nos tratarían de analfabestias si llegaran a escuchar algo que no es normal que lo digan o que se escuche muy exagerado pero es importante que nos recuerden los errores que uno comete sin necesidad de que uno se ponga bravo con esa persona si no tomarlo como un consejo.

  3. No se porque existe gente tan caprichosa en este mundo… hay gente que pone por encima lo escrito por lo oral… lo oral no tiene ortografía… y obviamente tu eres un aficionado a esa real academia que no significa nada… y citas a Cortazar para justificar tus caprichos cuando el habla de arte creativa, de nuevos mundos y nuevas realidades en el arte de escribir… es obvio que deben haber algunos signos que denoten nuestra forma de hablar y nuestros acentos, pero por dios… cuantas veces oímos la h en nuestros hablar… solo cuando va combinada por la c, y la q y la k a veces suenan igual y la v y la b también… lo escrito se hizo para servicio de la oralidad no al contrario… y lo oral no tiene ortografía… o tu hijo te escribe.. “papa tE hamo” y tu no le vas ha entender… y sobre vallejo… los diccionarios son elaboraciones hacia un referente y no hacia una significación…. este es un tema complejo que apenas si se esta empezando a analizar desde el siglo XIX… pero no hay que caer en banalidades… porque hablamos peor de lo que escribimos… y eso si es una pena… porque la idea de todo es comunicarnos… no crear reglas estúpidas y sin sentido que nadie podría aprender en su totalidad jamás…

  4. No se… creo que debo escribir mas “adecuadamente” en este portal de libre expresión para que me pongan el comentario… bueno lo que iba a decir… es… te equivocas en todo sentido de acuerdo a lo que dices… mmm… como lo pongo… mmm.. Si para que no sea ofensivo quizás o roñoso para quienes moderan este medio… bueno… la literatura no nace siendo escrita… esa es una mentira de quien poco puede pensar… la literatura viene de la oralidad… ahora… le escritura en muchos sentidos debe estar a servicio de esa oralidad, ya que la idea es comunicarnos cada vez mejor… ahora… la ortografía es necesaria en cuanto a la necesidad de comprendernos mejor… de entender quien dice que de que… ahora… los diccionarios no son sino bases de datos de referencias… no de significados… y el lenguaje cambia tanto que tendríamos que inventar infinitas reglas para justificar el habla y por consiguiente la escritura… el alto grado de incomprensión llega al punto de que quienes hablaban con palabras talvez extrañas y traídas del lenguaje del internet hace años atrás eran mal habladas.. pero hoy son bien habladas gracias a la misericordia de la real academia española… además hay que recordar lo que le paso a gabo con su novela “la mala hora” cuando recién fue publicada… cualquiera diría en base al lenguaje que las correcciones eran validas… pero todo el mundo sabe que de acuerdo al arte fue la mas vil de las blasfemias… y Cortazar al hablar habla del arte… no de la norma… y vallejo habla de la de esa ambigüedad de la comunicación y la norma estudiada por la semiótica muy recientemente véase a saussure, pierce, Jackobson, gomez redondo humberto eco… etc etc etc… La ortografía no existe al hablar… y es para buen servicio de la comunicación… no para jugar a banalidades cuando no somos capaz de entender de que es lo que hablamos.

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