<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' version='2.0'><channel><atom:id>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full</atom:id><lastBuildDate>Sun, 18 Jun 2006 04:21:05 +0000</lastBuildDate><title>Buscando a Nemo</title><description></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo</link><managingEditor>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>15</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full/116144867669381972</guid><pubDate>Sat, 21 Oct 2006 16:33:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-10-21T11:37:56.708-05:00</atom:updated><title>Los estragos de la niñez</title><description>&lt;div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">Soy la hija mayor de una pareja, lo cual significa que a mi me tocó cargar con todos las primiparadas que aún hoy, hacen estragos. Por eso, cada día sigo luchando no sólo contra mi educación temprana, sino contra la psicorigidez que todavía hoy, reina en mi familia.&lt;br />&lt;br />Cuando nací mis papás contrataron la mejor niñera de Cali; la que había nacido para ser niñera, la que siempre sacó cinco en el curso de niñeras, la que se peleaban los nuevos padres de la época. Graciela, no sólo era buena, sino bastante estricta y psicorígida en su trabajo. Me daba el tetero a las siete en punto de la noche, ni un minuto más, ni un minuto menos. Me vestía de una manera impecable y no permitía que de ninguna forma, me ensuciara. Si algo se me regaba lo limpiaba de inmediato y me cambiaba de ropa en menos de un minuto. A parte, era seca como ella sola. Era bastante seria y pocas veces se reía. Menos mal que sólo fue mi niñera cuando yo era bebé porque sino me hubiera pegado algo de eso.&lt;br />&lt;br />De todas formas, las secuelas empezaron a verse rápidamente. De todo mi desempeño en el jardín “El Principito”, sólo había una cosa que tenía realmente preocupadas a las profesoras. “María Juliana no se mete al arenero”. Me quedaba en el murito y miraba a los niños ensuciarse, revolcarse como cerditos en esa arena café hasta el punto de que se la comían. En el edificio con el parche de amigos me pasaba algo parecido. No me podían mojar o ensuciar, a menos de que el juego se tratara de eso, como una guerra de bombas de agua o algo así. Pero igual me seguían malcriando, porque tenía que comer a tal hora y acostarme a tal otra, y cepillarme los dientes y ponerme la pijama sin falta. Dormirme tarde un día de colegio podía constituirse en una verdadera tragedia para mí. Contaba las horas de sueño y me daba angustia no dormir. Mi cuarto siempre fue ordenado y quería las cosas en su sitio, algo de lo que mis amigas del colegio se burlaron por años. Nunca llegaba tarde a clase y trataba de no faltar nunca al colegio. Me gustaba levantarme temprano, para tener mucho tiempo para arreglarme y desayunar; no recuerdo haberme quedado dormida.&lt;br />&lt;br />Cuando nació mi hermana todo fue distinto. Mis papás ya tenían experiencia y  por eso a la bebé la cuidaba Luz Edith, una empleada cualquiera; buena pero para nada especializada en el cuidado de niños. Luz Edith era una bacana y para nada rígida. Cuando mis papás llegaban de trabajar al medio día, mi hermana estaba en el piso de la cocina comiéndose un mango que posiblemente ya se lo había restregado hasta en la cabeza. La niña estaba untada hasta el alma y encima balbuceaba un pedazo de “La cuchilla”. Sí, la ranchera, que a mi también me la enseñó: “Si no me querés te corto la cara, con una cuchilla, de esas de afeitaaaar, y el día de tu boda, te doy puñaladas, te arranco el ombligo y mato a tu mamaaaá.”&lt;br />&lt;br />Por eso, si usted nos conoce, va a entender porque Camila es lenta e impuntual y yo siempre llego más temprano, porque yo me preocupo por cualquier bobada y ella no, porque ella ve televisión hasta las dos de la mañana si se tiene que levantar a las cinco, mientras yo a las once en punto estoy acostada si tengo que madrugar. Por las mismas razones, ella no se enferma sino que le da gripa de media hora, mientras a mí cada año me da una amigdalitis que amerita un chuzón de bencetazil en la nalga y cualquier cosa me hace estornudar. Por eso es que hay pelea cada que nos vamos juntas a alguna parte porque ella se demora hora y media en arreglarse y no soporta que la presionen. Por eso es que ella duerme como anestesiada y yo me despierto con el zumbido de una mosca. Por eso es que ella es relajada y yo soy nerviosa. Por eso es que a Cami no le importa almorzar con pastel de pollo, mientras yo tengo que almorzar completico. Por eso es que ella se puede quedar dormida en el bus y pasarse de la casa.&lt;br />&lt;br />Pero así y todo, con los estragos que quedan de esa educación temprana y que todos conocen, yo lucho contra la psicorigidez. Sino para qué vivir. Para qué vivir si uno no se puede gastar la plata del almuerzo en un gusto o una rumba. Para qué vivir si uno no cambia de ruta para no seguir una rutina aburrida y distraerse. Para qué si uno no se viste de un color distinto y se hace un corte arriesgado. Para qué si uno no cambia alguna vez, lo racional por lo pasional. Para qué si uno no puede ser irresponsable por un día. Para qué si uno no se arriesga y se enloquece en vez de hacer ‘lo que debe ser’. Para qué si uno no puede tomar una decisión alocada de vez en cuando. Para qué si uno no puede llegar tarde para dormir más, o para qué si no se pudiera renunciar al trabajo y volverse marinero. Por eso es que lo mejor es encontrar el balance, sin ser tan alocado tampoco, para aprender a vivir y no quedarse en pendejadas que amargan la vida…&lt;/div></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo/2006/10/los-estragos-de-la-niez.html</link><author>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full/115862993492346558</guid><pubDate>Tue, 19 Sep 2006 00:43:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-09-18T20:38:55.016-05:00</atom:updated><title>A veces me cuestiono tanto que hay cosas que dejan...</title><description>&lt;div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">A veces me cuestiono tanto que hay cosas que dejan de tener sentido. Y eso se vuelve un problema, porque el que piensa pierde. No sé que tanto habrá perdido Descartes al dudar de todo, pero menos mal que a mí eso me dura sólo un rato, porque luego la realidad me saca de la nube y me azota contra el cemento. Aquí no se puede filosofar y comer aceitunas. Aunque podría comer aceitunas toda mi vida sin pensar. Pero son medio caras.&lt;br />&lt;br /> Me pregunto por qué todavía vivo aquí, por qué tuve que ir al jardín infantil y luego a un colegio. Por qué siempre me porté bien y los profesores me quisieron. Por qué luego tuve que escoger una carrera y no si quería vender flores en alguna plaza de Italia, o simplemente quedarme por ahí, leyendo todos los libros del mundo. Por qué si uno no escoge una carrera está mal y por qué 'da pena' tal cosa, o 'qué diría la gente' si... Por qué no puedo viajar por el mundo y conocer miles de culturas porque no tengo plata o porque me exigen miles de papeles. Por qué el amor duele tanto. Por qué la gente se muere. Porque los amigos y las familias se pelean. Por qué tengo que ir a clase cuando puedo leer un libro que me aporta más. Por qué uno no puede 'tomarse unas vacaciones'. Por qué los cd's y los libros son tan caros. Por qué si dejara la carrera o quedara embarazada eso sería 'un escándalo' familiar. Por qué puedo decidir entre comer carne o pollo, pero en realidad estoy completamente atrapada. Por qué no existe la libertad. Por qué sé que hay gente que espera cosas de mí y me aterra decepcionarlos. Por qué es difícil saber lo que uno quiere, y cuando uno sabe, no lo puede hacer. Por qué la gente se va lejos y es difícil volverla a ver. Por qué hay guerra, hambre...en fin, me pondría demasiado pesada y cliché si continúo con las desgracias de este mundo. Por qué, por qué, por qué...&lt;/div></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo/2006/09/veces-me-cuestiono-tanto-que-hay-cosas.html</link><author>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full/115715492545516425</guid><pubDate>Fri, 01 Sep 2006 23:50:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-09-01T18:55:25.470-05:00</atom:updated><title>Crónica de un mal día</title><description>&lt;div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">Son las seis de la mañana. Abro los ojos y me doy cuenta que aunque dormí menos de 4 horas, no me siento tan mal. Suena el despertador. Mi nueva alarma es chistosa, a mi papá le parece de locos. Recuerdo que tengo los ojos maquillados y que probablemente necesitaré 5 minutos extras para limpiarme la cara y no verme como un payaso, así que me paro de un golpe y entre dormida y despierta me limpio los ojos. Tengo un dolor absurdo en el cuello, necesito un masaje, pero por ahora el chorro de agua caliente es lo único que tengo.&lt;br />&lt;br />Alguien me dijo una vez (tal vez muchas veces) que cuando uno se siente mal tiene que vestirse bien. Pero hoy no pude. Pantalón flojo y viejo, blusa negra muy vieja y, bueno, aretes de colores para no exagerar la tristeza. Prendo el televisor y están dando un capítulo viejo de Gilmore Girls. Rory está con Dean pero se está tragando de Jess. Me pregunto por qué pasan esas cosas. Ferchita, en un acto hermoso de amistad, me llama a ver si me pude despertar. Tomo milo chiviado (chocolisto) con galletas y le pregunto a mi hermana, que se acaba de levantar, si llevo saco. Me dice que no. Hablamos sobre un par de cosas y me despido.&lt;br />&lt;br />Hoy es viernes (TGIF)  y mi ruta es distinta. Voy para la Autónoma a mi monitoría de investigación. Salí sin saco y sin sombrilla, y claro, va a llover. Odio el puente peatonal y encima está lloviendo, y ¡tengo sandalias! Menos mal no me alcanzo  a mojar mucho. La profesora me deja el portátil a las 8 y lo recoge a la 1. 5 horas de trabajo. 5 horas de sueño y trabajo. Los porteros de la Autónoma no son tan queridos como los de la Javeriana, no es porque sea mi universidad, pero me encanta que me saluden bien. Llega el portátil y yo me pregunto por qué estoy haciendo esto, qué pereza. A las 10 y media siento como mi estómago habla; claro tonta, no has tomado café. Guardo todo y me aventuro a un sitio desconocido, nunca salgo de esa biblioteca. Pregunto dónde queda la cafetería. “Baja la rampa y a la derecha”. No había nada a la derecha de la rampa, pero llego caminando derecho. Me siento muy Davivienda, en el lugar equivocado. Muchas caras extrañas revoloteando por ahí. Un café y un pan queso, ah y cajita chiquita de chicles, obvio. ¿Pan queso? Yo nunca como pan queso en mi U, pero igual me encanta el pan. El café me lo dan en un vaso ¡plástico transparente! ¿Cuánto cuesta el icopor por Dios? ¡Me quemo las manitos!&lt;br />&lt;br />De  vuelta a la biblioteca me siento en otro mundo. La universidad es bonita, con mucha naturaleza como la Javeriana, es lo que más me gusta. Me quedo parada en una mesa y me encuentro a Caro, la prima de Aleja. Comentamos sobre todo un poco. Qué rico hablar con alguien, ella es un amor. Pasa una niña con un girasol hermoso y grande. Seguro se lo dio el novio. Me pregunto hace cuánto no me regalan flores. Me acuerdo de la conversación de ayer con Daniel.&lt;br />&lt;br />Vuelvo a mi lugar de trabajo. Mi estómago empieza a refunfuñar; claro, alcohol y café. Nunca he entendido porque mis gustos no se entienden con mi estómago, eso debería venir en combo completo. Pongo música en el computador, descaradamente sin audífonos, pero pasito. Canto Increíble de Cabas…ah y Confiésame de Fonseca (que estaba en el torta –entiéndase portátil- de Clau) mientras lleno la base de datos y cargo libros pesados de tesis. Los brazos no me dan, me duelen mucho por cargar los equipos de ayer, solita, del Samán al Lago.&lt;br />&lt;br />Es la 1. La profe se demora 20 minutos y yo me siento en las escaleras. Cuando me doy cuenta estoy hablando y alegando sola, me acuerdo del papá de mi ex novio, ja, me parezco a él. Creo que ya la gente que pasa me dice la loca de las escaleras. Por fin llega con su hijo miniatura revoloteando en camiseta verde del colegio.&lt;br />&lt;br />Me voy por fin para mi U. Tengo que almorzar y luego entro a clase de Francés. Después hay curso de iluminación pero no soy capaz de ir. Me veo con Dieguito en una mesita. Tengo que comer algo para sobrevivir así que voy a la tiendita del Samán. No, no soy capaz de comer, dame un hit de mora. Le meto el pitillito a la cajita, y que alguien me explique por favor, cómo se sube el jugo por ahí y me riega toda. Digo ‘ahhhh’ y el man de atrás me imita. No entendí si es que era chistoso o qué.&lt;br />&lt;br />French class. Lo bueno es que toca pensar todo el tiempo y así no pienso en otras cosas. Lo malo es que estoy elevada y no contesto bien cuando me preguntan. El profe tiene la misma camiseta azul clarita de siempre, ¿será que sí la lava? El azul clarito es el mejor color para una camiseta de niño, se ven divinos, pero bueno, él es un viejito tierno y gordito, parece papá Noel. Finalmente logro quedarme hasta el final, ya sé muchas cosas nuevas.&lt;br />&lt;br />Me voy para la casa. Me siento en el bus y escucho música. La mismas canciones, hay que surtir el mp3. Hace calor y el bus va lento. Me bajo y a un señor se le cae un paquete con frascos en la escalera. Qué susto. Voy caminando y empiezo a sentir hambre. Me salvo muchas veces de que me atropellen, en verdad que ya estoy débil. Paro en mi centro comercial por excelencia (Carulla) y me acuerdo que esta semana inauguraron un chuzito de sushi. Me robo una carta y la leo, qué rico. Me encuentro con una vieja amiga del colegio. Esta sentada en las mesas de la cafetería con el ex novio; ¿por qué con el ex novio y no con el novio? Creo que llegué en un momento incómodo. Pobrecitos…seguro que ellos se aman todavía.&lt;br />&lt;br />Observo el panorama: empanadas, pollo, papas, cosas de cafetería. Sale una pizza del horno: grasosa, absolutamente ordinaria. No sé por qué, pero compré un pedazo con Nestea, algo tenía que comer. Cuando como algo así siempre pienso en la psicorigidez de mi familia. Me encanta contradecirla en ese aspecto, comer grasa, muchos gérmenes, ja, lo que no mata engorda. Me senté en las mesitas de afuera. Viento caleño vespertino, lo amo, no hay nada mejor. Miro a los que están a mi lado. ¿Quiénes son? Dos más comen pizza. Un hombre se pone la corbata. Unas mujeres toman vino de caja y maní. Otras, empleadas de Carulla, hablan de salir a rumbear esta noche. Llega el camión de Brinks de Colombia, no me gusta estar cerca de señorsitos con armas, no me gustan las armas. Mi plato de icopor se cae varias veces y vuela por el aire como la bolsa de American Beauty. El viento de acá es absurdo. Me tomo el Nestea y me río de que ha sido un mal día pero disfruté cada momento.&lt;br />&lt;br />Camino hacia mi casa y un señor me grita algo sobre mi cola. Me saca una sonrisa gigante. Sí, los piropos, mientras no sean tan grotescos, me dan ataque de risa…son tan, no sé, hacen parte de lo que somos. Veo un señor paseando muchos perros, y me acuerdo que quiero un Beagle. Sí, un perrito que me acompañe al parque. Llego a mi casa por fin. ¿Por qué no estoy durmiendo? Porque tenía una ganas absurdas e inaguantables de escribir. Ducha caliente y a la cama. Después, todo puede pasar.&lt;/div></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo/2006/09/crnica-de-un-mal-da.html</link><author>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full/115695994628834762</guid><pubDate>Wed, 30 Aug 2006 17:37:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-08-30T12:45:46.326-05:00</atom:updated><title>Destino, hado, sino…</title><description>&lt;div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">¿Están nuestros actos determinados por algo? ¿Estamos predestinados a ciertas cosas? ¿Todo pasa por una razón?&lt;br />&lt;br />Estas cuestiones para los hombres pueden tener dos tipos de reacciones generalmente opuestas. Una es la aterradora, la que niega que no podamos ser los forjadores de nuestro futuro, la que reitera que sólo nuestras decisiones determinan lo que va a pasar, la que no permite el pensamiento de que hayan fuerzas extrañas encargándose de nuestro porvenir; sea Dios, los dioses, las parcas, las estrellas o cualquier ente ajeno a esta realidad. La otra, es la tranquilizadora, la que tal vez toman los más religiosos y creyentes, la que nos hace pensar que todo sí pasa por alguna razón y que todo de alguna forma va a terminar bien.&lt;br />&lt;br />En realidad, hay otra reacción o pensamiento aparte de estas dos. Es la de los que creen en el destino sin pensar exactamente que va a terminar. Es decir, estamos predestinados, más nuestro final puede ser como el de cualquier tragedia griega.&lt;br />&lt;br />A veces me gusta pensar que el destino existe. Pero claro, qué miedo pensar que nuestras decisiones y acciones no tienen peso ni cambiarán nuestro futuro; qué miedo que lo que vivimos todos los días sea sólo la antesala de algo que ya está planeado. No sé entonces qué me hace pensar esto, pero me pasa con frecuencia. A veces parece, que algo, las estrellas, ‘el bromas’ como dice un amigo que quiero mucho, nos pone ciertas trampas, nos hace ‘bromas’, y es ahí cuando nos vemos enredados tratando de solucionar problemas inverosímiles.&lt;br />&lt;br />Sea lo que sea, existan las señales o no, hay cosas que nos pasan en la vida que después entendemos por qué pasan, y es ahí cuando nos hacemos preguntas. No es que por esto tengamos que ir a una bruja o pretender encontrar a Tiresias para que nos diga el futuro; simplemente la vida se va encargando de mostrarnos ciertos caminos.&lt;br />&lt;br />Que la tercera parca no corte por ahora el hilo de mi vida con sus enormes tijeras y me permita seguir descifrándola. Y ustedes ¿Qué piensan del destino?&lt;/div></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo/2006/08/destino-hado-sino.html</link><author>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full/115526549310877109</guid><pubDate>Fri, 11 Aug 2006 02:59:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-08-10T22:04:53.136-05:00</atom:updated><title>...hombres...mujeres...qué problemita</title><description>&lt;div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">Todo el tiempo hablo con mi papá y mi hermana. Nada como almorzar un domingo en pijama, sin aretes y con el pelo recogido, disfrutando de una agradable conversación. Después de los chismes de la noche anterior, generalmente nos quedamos en algún tema pegajoso. El domingo pasado continuamos con ‘el machismo’, de lo cual parece que no nos cansamos de hablar. De hecho siempre repetimos temas de los que ya sabemos qué piensa cada uno, y hablamos hasta que se hace necesaria la siesta dominguera.&lt;br />&lt;br />El caso es que mi papá no se cansa de repetir que la posición del hombre en la sociedad es muy berraca. Aunque mi papá siempre fue un man muy normal, en el sentido en que fue un papasito desde el colegio, tuvo mil novias todas reinas de algo, se tomó todo el aguardiente de Cali y rumbió hasta morir en la época en que se bailaba “…San san, san fernando…”, y fue prácticamente el ‘macho’ típico que su papá le impulsaba a ser diciéndole “tómese este aguardientico que eso es de hombres”, él considera que tiene muy bien desarrollada su parte femenina.&lt;br />&lt;br />Es decir, él no entiende como es que el ‘pensamiento errado de esta sociedad’ (como él dice) no permite que él le de un beso y un abrazo a un amigo que quiere mucho, porque inmediatamente se vería ‘raro’. Además, todo el tiempo ve cómo los hombres no son capaces de llorar y expresar sus sentimientos, mientras las mujeres no tienen ningún problema en hacerlo. Él siempre dice que las mujeres seremos las salvadoras de esta sociedad, y por eso odia cuando ve a una mujer guache, dura y ordinaria. Y el problema de que el hombre sea así, es la misma sociedad, y por eso él dice que es el colmo por lo que ellos tienen que pasar  para aparentar que son unos ‘hombres’. Eso de portarse como un macho a la hora de salir con una mujer es un sufrimiento: “Aparte de armarse de valor, invitarla a salir, recogerla, pagar la comida, la rumbiada, por último el motel, y si a uno no se le para, ahí sí todo es culpa de uno”.&lt;br />&lt;br />Y entonces mi hermana dice: “Claro, y como en esta sociedad son ellos los que tienen que actuar, uno se queda de brazos cruzados. Si uno les gusta, lo invitan a salir a uno, pero si a mi me gusta alguien ¿qué hago? Rezo, rezar es lo único que puedo hacer. Y peor si uno cambia la tradición y los invita: Esa vieja es una necesitada, una perra, cómo me va a invitar a salir.”  Me hace reír mucho.&lt;br />&lt;br />Lo peor de todo esto es que en verdad los hombres sufren a la hora de caerle a una vieja, pero las mujeres también a la hora de querer conquistar a un man. Si simplemente no fuéramos tan machistas, tal vez las cosas se darían con mayor naturalidad. Pero como las mujeres, sobre todo las mamás (y también los papás), se encargan de continuar con este machismo, es muy difícil que todo cambie.&lt;br />&lt;br />Lo bueno es que hay excepciones, que en realidad se dan dependiendo de la educación que hayan recibido desde pequeños. Mi papá y sus hermanos, siempre hablan de tener su parte femenina muy desarrollada. Es decir, son hombres sensibles, no tienen problemas para expresar sus sentimientos, no son homofóbicos, ni tienen ese delirio sexista de que algo es de hombre o de mujer. Mi papá repite constantemente el día en que una amiga de la infancia les dijo:”Me encanta esa parte femenina de los Pacheco”.&lt;br />&lt;br />Y la verdad, a mi también me encanta. No se trata de ser amanerado, ni de hablar o no de cosas de mujeres, se trata de dejar de lado esa prepotencia de los hombres frente a las mujeres que la sociedad ha creado. Que ellos son más fuertes, más duros, que nada los conmueve, que son los que tienen que invitar a salir, etc. Nada como un hombre cariñoso, que no tenga ningún problema para expresar lo que siente, que no tenga prejuicios ni pendejadas. A mi personalmente, me encantan los hombres así. Que no les importe escuchar una canción bonita y cantarla a todo pulmón, que lloren si quieren y cuenten lo que les duele, que no digan “eso es sólo de mujeres”, que, como mi papá, se enternezcan profundamente con un perrito horrible que vean por ahí o con el final de una película.&lt;/div></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo/2006/08/hombresmujeresqu-problemita.html</link><author>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full/115371404620457167</guid><pubDate>Mon, 24 Jul 2006 02:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-07-23T23:07:26.226-05:00</atom:updated><title>Comentarios varios</title><description>&lt;div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">Bueno hay como varias cosas que comentar:&lt;br />&lt;br />1. El concierto de Arjona estuvo espectacular. Así como a muchos las canciones de este tipo les producen náuseas, a mi me hacen sentir todo tipo de cosas. A parte de todo el montaje del escenario, de los videos, de las imágenes y el resto de los músicos (principalmente el saxofonista), este hombre se lució. Nunca había estado en un concierto de él. Hace tres años me habían prometido uno, pero nunca llegó a Cali. Yo dividiría sus canciones en dos tipos: Las que hablan de amor, y las que tienen gran contenido social. Bueno algunas tienen las dos cosas revueltas. El caso es que con las de amor me derrito, me siento identificada, me desbaratan por completo. Pero con las de contenido social no puedo evitar que me duela más que el corazón. Cuando cantó "La nena" y empezaron a pasar el video, yo casi me muero. Escuchar esa canción en vivo, con todas esas imágenes de una niñita secuestrada, me partió el alma. Yo sólo decía: "Esto está muy fuerte". Y seguido a esta cantó "Mojado", y luego "Si el norte fuera el sur". Definitivamente lo pone a pensar a uno.&lt;br />Y además cuando este tipo habla uno se da cuenta de lo sencillo que es, de que siente en realidad todas sus canciones. Yo me enamoré. Yo me quedé con las ganas de "Adiós melancolía", de "Duele verte" para llamar a Mónica, y tal vez, como estaba la corista, de que cantara a dúo "Porque hablamos". Al final, comiendo ya sólo con mi hermana y su amiga, me costó aceptar que yo jamás hubiera estado allí parada (ni ninguna de ellas dos), si no hubiera sido por el que me puso esas canciones una y otra vez. Qué cosas.&lt;br />&lt;br />2. Se acaban las vacaciones y yo me pregunto si las aproveché bien.&lt;br />&lt;br />3. En "El síndrome de Ulises" de Santiago Gamboa, encontré esta frase: "(...) Si por 'olvidar' entendemos 'dejar de sufrir' (...)"  Muy buena. ¡perfecta!&lt;br />&lt;br />4. Mi casa es casa de locos.&lt;br />&lt;br />5. Confieso haberle sido infiel al buen cine. Una comedia romántica más bien mala que buena no hace daño. La verdad es que me hace reír y me ponen de buen humor.&lt;br />&lt;br />6. Creo que estoy volviendo a la levedad. Eso no es tan bueno. Si Kundera me preguntara a mí, le diría mil veces que prefiero el peso. ¿Qué haríamos sin el bendito peso?&lt;/div></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo/2006/07/comentarios-varios.html</link><author>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full/115328531905069711</guid><pubDate>Wed, 19 Jul 2006 03:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-07-19T00:26:01.313-05:00</atom:updated><title>Camina</title><description>&lt;div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">Por una calle fría y desolada camina ella de pantalón azul. Es tarde y la noche está oscura. Le tiene miedo a los ladrones porque nunca la han robado y no sabe cómo va a reaccionar el día que le pase. Siempre piensa que los ladrones son seres humanos al fin y al cabo, y que le encantaría poder hablar con ellos mientras ejecutan el atraco. No le importa que le roben la plata, pues procura no guardar mucha en la billetera de rayitas que siempre carga. A ella le da pereza que le roben los papeles, algún cuaderno con notas importantes o algo con valor sentimental como esas foticos de gente que quiere, que guardaba en una pequeña bolsa de plástico y que ahora duermen en el primer cajón de su mesa de noche, justo al lado de ese fantasmita blanco. Era muy arriesgado cargarlas en la billetera. Pero hoy, ella no le tiene miedo a los ladrones. Hoy está con Calamaro. Así que se suelta el pelo para disfrutar del viento caleño, y aunque no deja de caminar rápido como una loca (como lo hacía su mamá con esas piernas perfectas), canta en voz alta, porque todo está tan solo, que sólo los árboles podrían escucharla.&lt;br />&lt;br />Y entonces recuerda a la mona a la que le cantaba "...Y vos estás tan blanca...", mientras invoca un bar sin documentos y con mucha cerveza, una niña pequeña pintando&lt;em> &lt;/em>cartas sin marcar, un grupo de sudacas mechudos cantando "Mi enfermedad" mientras las niñas saltaban; una princesa que tarareaba "Alfonsina y el mar", y una hermana que se enloquecía con "Para no olvidar", e intentaba bailar flamenco. Así que camina y se transporta. Y sueña con un salón de locos donde cantaban "Mucho mejor" a todo pulmón, una flaca de 11 años con un vestido café, la morena que soñaba con ir al mar y bailar milonga, el que sin querer siempre la estaba atrapando otra vez, y finalmente, cómo a ella le encantan las dulces condenas.&lt;br />&lt;br />Su pelo danza en el viento y el camino llega a su fin. Ella quiere seguir caminando, ella quiere seguir cantando. Ella quiere seguir soñando con lo que ya no es y con lo que será.&lt;br />&lt;br />"...Te extraño cuando llega la noche, pero te odio de día. Después me subo a tu coche, y dejo pasar, y dejo pasar la vida. Debería dejarte, irme lejos no volver, pero es inútil negarlo, tú me estás atrapando otra vez. Contigo sólo puedo perder..."&lt;br />A.C&lt;/div></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo/2006/07/camina.html</link><author>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full/115264179018124003</guid><pubDate>Tue, 11 Jul 2006 18:09:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-07-11T13:16:30.196-05:00</atom:updated><title>Poema</title><description>&lt;div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">Este poema me lo pasó mi profe de filosofía del colegio, creo que durante el curso de antropología filosófica (¡hace ya más de 3 años!). Desconozco el autor pero me encanta. Léanlo despacio que vale la pena tener en cuenta lo que dice. Es de mis poemas preferidos.&lt;br />&lt;br />¿Quién muere?&lt;br />&lt;br />Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito,&lt;br />repitiendo todos los días los mismos trayectos,&lt;br />quien no cambia de marca,&lt;br />quien no arriesga vestir un color nuevo y&lt;br />no le habla a quien no conoce.&lt;br />&lt;br />Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú,&lt;br />muere lentamente quien evita una pasión,&lt;br />quien prefiere el negro sobre el blanco y&lt;br />los puntos sobre las “ies” a un remolino de emociones,&lt;br />justamente las que rescatan el brillo de los ojos,&lt;br />sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.&lt;br />&lt;br />Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,&lt;br />quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,&lt;br />quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.&lt;br />&lt;br />Muere lentamente quien no viaja,&lt;br />quien no lee,&lt;br />quien no oye música,&lt;br />quien no encuentra gracia en sí mismo.&lt;br />&lt;br />Muere lentamente quien destruye su amor propio,&lt;br />quien no se deja ayudar.&lt;br />Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,&lt;br />no pregunta de un asunto que desconoce o&lt;br />no responde cuando le indagan sobre algo que sabe.&lt;br />&lt;br />Evitemos la muerte en suaves cuotas,&lt;br />recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.&lt;br />Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.&lt;/div></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo/2006/07/poema.html</link><author>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full/115207594101521191</guid><pubDate>Wed, 05 Jul 2006 04:14:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-07-05T00:05:41.073-05:00</atom:updated><title>Ciclo cerrado</title><description>&lt;div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">Se cierra una etapa, casi completamente. Sí, no es enero, no me he graduado de la universidad, no he cumplido años, no me he cambiado de casa, pero sí se cierra un ciclo. Empiezo semestre, eso sí. Un año como productora audiovisual y un gran semestre. Seis meses en el que conocí muchas personas especiales, días de coger el bus en Carulla, de interminables trancones por la quinta, de Fito y Coldplay en el bus, de ser una buena directora de arte, de comer en Charlotte, de ver a Mona y a Gabo comiendo arepa día tras día con muuucho guacamole, de escribir historias todos los martes a las 11, de escaparme de cristología, de tomar mokaccino como loca, de quedarme en Alucine y meter café a escondidas, de sábados con El Clavo, de tener un blog, de escuchar a una moradita fashion, de encontrarme con un niño que dejé de dos años, de pensar en Connie y Alcides, de seguir viendo Sex and the city, de comer pasta como enferma, de llegar muy tarde a mi casa, de charlas interminables de lo mismo, de promoción de ventolini, de mucho frío, de tenis y sacos, de intentarlo (lo juro), de parque del perro, de mucho rosado, de ser nemo (jaja), de "unA nunca se imagina", de muchas canciones, de eliminar ese problema, de saber que en este mundo todo, pero todo puede pasar,  nada está escrito.&lt;/div></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo/2006/07/ciclo-cerrado.html</link><author>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full/115187328025659617</guid><pubDate>Sun, 02 Jul 2006 19:59:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-07-02T16:01:04.453-05:00</atom:updated><title>...</title><description>&lt;div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">Se toman de la mano. Sus cuerpos se unen y suavemente las caderas se mueven de un lado a otro sin parar. Sus pies dan vueltas mientras la música los envuelve en una nube celeste donde sólo existen los dos. Una gota de sudor se desliza por la espalda hasta llegar a la cadera. El pelo se agita con el movimiento y danza de un lado a otro. Las caras se acercan y las miradas se cruzan de repente. Los aromas se mezclan, los dedos de las manos se entrecruzan y en el aire baila una atmósfera inusual. Los dos juegan, se tocan, se seducen, se absorben, se liberan.&lt;br />&lt;br />Pd. Nada como bailar. Nada como bailar con un buen parejo. Nada como bailar sola. Nada como la despedida de Carlos donde bailamos hasta puya.&lt;/div></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo/2006/07/blog-post.html</link><author>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full/115179088778481367</guid><pubDate>Sat, 01 Jul 2006 21:07:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-07-01T16:54:47.850-05:00</atom:updated><title>Divagando</title><description>&lt;div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">Últimamente no hago más que sentarme en el computador y escribir, para luego borrarlo. No sé qué pasa, pero no logro escribir nada que me guste. Siempre termino leyendo cosas que he escrito antes, hasta me encontré una conversación por messenger (con Fercha) que había guardado; me hizo reír mucho. Siempre me encanta encontrar cosas del pasado, como una nota en el bolsillo de un jean o algo parecido. Así que no sé por qué no logro escribir. Las vacaciones han sido bastante variadas, podría decir, por fin, que he distribuido mi tiempo y hecho un poco de todo, un balance perfecto. Sin embargo, casi todos los días me conecto a internet, y después de revisar mis cuatro correos y terminar con pequeñas responsabilidades, siempre me quedo hablando con alguien y merodeando por ahí en blogs buscando no sé qué. Es muy raro, a veces me siento como Neo en Matrix, buscando "algo" en frente del computador; tal vez en estos días hasta me vaya detrás del conejo blanco.&lt;br />&lt;br />Otra cosa loca de estas vacaciones es cómo, sin querer, me he vuelto Dr. Love. Está pasando algo rarísimo y es que la mayoría de mis amigos están llevados por algún problema amoroso. Es muy chistoso ver como el 80% de la gente que me rodea tiene algún enredo de ese tipo, y claro, yo estoy devolviendo los servicios que me prestaron hace muchos meses cuando yo estaba en una situación parecida. Sí, yo sé que el amor es una cosa loca que nadie entiende, que a lo largo  de la historia han tratado de descifrar miles de filósofos, artistas y científicos, pero de todas formas me parece el colmo que la gente sufra tanto por algo tan bonito, eso todavía no lo entiendo, no me cabe en la cabeza. Odio ver sufrir a las personas que quiero, me parte el alma. Pero bueno, shit happens. Menos mal que de eso no se muere nadie, aunque como diría Fito, "Nadie puede, ni nadie debe, vivir, vivir sin amor".&lt;br />&lt;br />Algo bueno: Los buses ya casi no están pasando por el barrio, al fin podemos respirar. Pero está haciendo un calor de los mil demonios y por la contrucción del MIO (Sí, todo es por la construcción del MIO, qué cosas) han roto la calle y resulta que en mi humilde edificio se está llendo el agua a cada rato. Y entonces toca bajar a la piscina y de una vez me bronceo y cuento las pecas de mi hombro izquierdo (sólo me salen pecas en ese hombro) mientras rezo para que no bajen vecinos extraños.&lt;br />&lt;br />Hoy es la despedida de Carlos, qué cosas, otra despedida, otro amigo lejos; la historia de mi vida. Pero de verdad que estoy feliz por él. Aunque mi viaje a Argentina está cancelado por algunos problemitas, unA nunca se imagina, así que quien quita que sí pueda ir el próximo año a hacerle visita a Carlis y a cantarle en la cara a la icudad: "Ey qué te pasa Buenos Aires, es con vos".&lt;br />&lt;br />Uy otra cosa, me estoy viendo casi todos los partidos del mundial sin ninguna influencia directa de algún niño (bueno, hombre. Tengo ese problema, las mujeres son niñas y los hombres son niños para mí, suena más tierno). ¿Qué tal?&lt;/div></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo/2006/07/divagando.html</link><author>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full/115109752071959477</guid><pubDate>Fri, 23 Jun 2006 20:59:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-06-23T16:18:40.733-05:00</atom:updated><title>Lo que me gusta II</title><description>&lt;div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">Me gusta poner las canciones más desgarradoras cuando estoy triste, encerrarme con mi caja de pañuelos y llorar a moco tendido. Me gusta dormir, arroparme de los pies al cuello y pasar los canales del televisor. Me gusta poner música muy duro cuando me baño y cantar, bañarme con agua hirviendo y luego helada y echarme crema en todo el cuerpo. Me encantan los hombres flacos, blancos y las gafas me vuelven loca, que sepan ser coquetos y que sean interesantes.&lt;br />&lt;br />Me gusta Kundera y sus pequeñas historias llenas de verdades sobre el hombre, me gusta la locura de Nietzsche, el existencialismo de Kafka, el realismo mágico de García Márquez , el psicoanálisis de Freud, las tragedias griegas y las obras de Shakespeare. Me gusta reírme de las cosas que me pasan, lo que he bautizado como lo “julianesco”. Me gusta escuchar música mientras camino o voy en el bus, ver la gente y la ciudad al ritmo de una canción mientras me imagino quiénes son esas personas, de dónde vienen y para dónde van. Me gusta Forrest Gump cuando dice que la vida es como una caja de chocolates, me gusta ver Sex and the city y hablar con mi hermana de nuestras vidas amorosas. Me gusta cuando nos montamos en el carro de Diego, y Mauro y Gabriel hacen locuras como si fueran niños chiquitos, cuando no queremos hacer nada y nos tiramos a decir bobadas.&lt;br />&lt;br /> Me gusta tener muy buena memoria, acordarme de detalles y cosas que nadie recuerda. Me gustan los boleros, la música vieja y también la triste. Me gusta que el viento me pegue fuerte en la cara, y salir a tomar el sol después de salir de algún auditorio con aire. Me gusta el helado “Mi cañita” de chocolate, montarme en el bus azulito en Bogotá que me baja por la 147 y caminar por la séptima. Me gusta Cartagena y el amor de mi papá por su gente, por eso me gusta la carimañola y la bahía de la Avenida Miramar con todos sus barquitos. Me gusta cuando Mónica me dice “Popó de perro” y cuando Claudia me dice “Tiny Asshole”. Me gusta cuando Diego me dice Fuli y cuando mi papá me dice Pelusa. Me gusta cuando Ferchita dice Eche pa’ la mata y cuando peleo con mi hermana porque no suelta el inodoro. Me gusta tomar fotos, escribir canciones y pendejadas en miles de papelitos, rayar con crayolas de colores, y rayar mi cuaderno de la u.&lt;br />&lt;br /> Me gusta la noche estrellada de Van Gogh y entrar a los museos; me gustan los regalos chiquitos de las tiendas de los museos y los folletos de rutas y lugares de viajes así no los haya hecho yo. Me gusta mi mamá así su recuerdo sea cada vez más vago, pero me gusta recordar su pelo y su piernas largas; me gusta ese lado libanés que le heredé, los almuerzos donde mi abuela Sara, el perfume de la tía Susana y los chismes sobre la colonia libanesa de Cali. Me gustan los ojos grandes, las miradas profundas y las bocas lo suficientemente grandes para besar bien. Me gusta tocar mucho a la gente, los abrazos de oso, los besos y me mata que los hombres que me gustan me carguen.&lt;/div></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo/2006/06/lo-que-me-gusta-ii.html</link><author>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full/115066580104906037</guid><pubDate>Sun, 18 Jun 2006 21:01:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-06-18T16:26:01.516-05:00</atom:updated><title>Música para camaleones</title><description>&lt;div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">Esta canción, como muchas de Fito, me pone feliz. Pero esta, esta me saca de cualquier ligero síntoma de tristeza o aburrimiento. ¡Es lo mejor! Y sino, que lo digan los que la han bailado, saltado y cantado conmigo.&lt;br />&lt;br />No sé que es peor /Que me den consejos o me den razones/Entonces, no hables por mí/Yo sólo hago música para camaleones/Dime por fin algo inteligente/Algo con cojones/El mundo es real&lt;br />Lleno de miserias, lleno de ilusiones/No hay una verdad/Voy de los castillos a los callejones/Si algo aprendí/Es que no me creo ni mis emociones/&lt;strong>Y es tan fuerte la anestesia en el mundo corazón/Que yo no voy a ser quien atrase las agujas del reloj/Yo voy a desafinar es mi bien desafinar/Pero es que me ofende tanta, tanta vulgaridad/ Hay un tren que va directo al centro del amor/ Y se cae siempre al mar y te ahoga de dolor/ Y nada me gusta más que tu risa corazón/ Ese es tu mejor lugar, esa es mi mejor canción/Nada me sorprende más en la vida corazón/ Que ver cambiar mi piel como la del camaleón&lt;/strong>/ No te asustes por favor/Sólo hay que salir al sol/Música para camaleones/Algo inteligente/Música, música/ Cuando Dios te da un don también te da un látigo/ Y ese látigo es solamente para autoflagelarse/Música, música, para camaleones/Música, música, para camaleones/Música para camaleones/ Música, música...&lt;br />&lt;br />F.P&lt;/div></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo/2006/06/msica-para-camaleones.html</link><author>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full/115021811688334945</guid><pubDate>Tue, 13 Jun 2006 16:55:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-06-18T16:00:09.146-05:00</atom:updated><title>Lo que me gusta</title><description>&lt;div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">El último ejercicio de mi clase de guión ficción fue escribir lo que nos gusta. La profesora, que para mí se convirtió en una de esas que nos marcan la vida, dijo que lo que nos gusta es lo que somos. Y definitivamente está en lo cierto.&lt;br />Aquí va una parte de este ejercicio.&lt;br />&lt;br />¿Que qué me gusta?&lt;br />&lt;br />Me gusta ver comedias románticas con mi hermana, comer algo rico y hablar de miles de cosas locas; me gusta cocinar y preparar cosas ricas, más si es cualquier clase de pasta. Me gusta morirme de la risa con mis amigos de la universidad; no hay nada mejor que la locura de Mónica, mezclada con la ternura de Claudia y los chistes de Diego. Me gusta el mar, la arena y el olor a playa, pero también me encanta el cielo nublado y ver caer la lluvia, clasificar las gotas y los tipos de aguacero. Me gustan las montañas, más cuando el sol les pega fuerte de un solo lado.&lt;br />&lt;br />Me gusta hablar de bobadas, pensar en voz alta y reírme por cosas que no tienen sentido. Me gusta mi sombrilla rosada y mi falda de puntos negros. Me gusta el olor del café, de la gasolina, de la pintura, de la lluvia y del perfume de los hombres. Me gustan mis locuras, mis mundos paralelos con mis amigas del colegio, el eterno retorno, el destino que siempre nos encuentra y las parcas que juegan con nosotros. Me gusta Alejandra y su frescura, me gusta mi papá y su forma de ver las cosas cuando me habla de Dios; me gusta Yoli, la empleada de la casa de Claudia porque cocina delicioso. Me gusta la sonrisa de Esteban el portero, las locuras que dicen mis abuelas y la personalidad de mi tío Iván. Me gusta que la gente salude y diga gracias, que sonría siempre y sin pensarlo.&lt;br />&lt;br />Me gusta cuando la luna está grande y amarilla, me gustan los atardeceres y los colores que se forman en el cielo. Me gustan las flores, más si son rosas color salmón; me gusta la tristeza de los cartuchos y la alegría de los girasoles. Me gusta el café y todo lo que tenga café, la malteada de milo de Clown’s, el cosmopolitan de Martin’s, el helado de brownie de ventolini, el postre de milo de Café Mulato. Me gusta bailar salsa, me gusta bailar de todo. Me gusta Fito y su piano, por eso me la paso escribiendo las mejores frases de sus canciones. Me gusta Frank Sinatra y la música de mi papá, escuchar un saxofón durísimo y que me ponga los pelos de punta.&lt;/div></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo/2006/06/lo-que-me-gusta_13.html</link><author>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</author></item><item><guid isPermaLink='false'>http://www.blogger.com/feeds/22390314/posts/full/114764108014788402</guid><pubDate>Sun, 14 May 2006 17:47:00 +0000</pubDate><atom:updated>2006-05-14T16:16:03.573-05:00</atom:updated><title>Sinatra y yo</title><description>&lt;div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">"...And more, much more than this, I did it my way..."&lt;br />&lt;br />¿Cómo es que una niña de 21 años escucha Frank Sinatra, el gran ídolo gringo de los años 60? Pues todo comenzó cuando se murió mi mamá. Mi papá se pasaba noches enteras escuchando música en el sofá de la sala, a veces tomando mucho y a veces no. El ponía a Natalie Cole, a Luis Miguel (gracias a él amo los boleros), a Tracy Chapman, a Whitney Houston, a Mariah Carey y por supuesto, al gran Sinatra. Y cómo olvidar un CD que me hace llorar, la banda sonora de una película que se llama Dying Young. La música es hecha por Kenny G; el saxofón de este tipo me pone los pelos de punta y hace que se me salgan las lágrimas. Ya nadie pone ese CD en mi casa, es algo así como el himno de la melancolía.&lt;br />Y así fue como me aprendí todas las canciones. Yo estaba en mi cama y de repente escuchaba la música. Primero me moría de la rabia; tengo un sueño muy liviano y mi cuarto está muy cerca de la sala. Además me preocupaba mi papá, temía que se muriera de la tristeza. Después de dos canciones se me pasaba el mal genio y entre dormida y despierta cantaba "Come fly with me", dueto entre Sinatra y Luis Miguel. Así me aprendí miles de canciones, la inconsciencia del sueño es lo mejor para la memoria, como cuando a uno le compraban el CD (¿o casete?) de las tablas de multiplicar para ponerlo por la noche. Por eso si alguien va a cine conmigo a verse una película gringa, no se sorpendería de que me emocione al escuchar una canción típica de amor de comedia romántica. Me las sé casi todas.&lt;br />Así comenzó mi historia con Sinatra. Cuando crecí y mi papá superó su tanda musical nocturna, ahora era yo la que cogía esos CD's y los ponía. El melancólico jazz mezclado con la increíble voz de Sinatra (por algo era conocido como "The voice"), me lleva a una película romántica dónde sólo hay felicidad y plenitud, una felicidad a veces triste pero gratificante. Más tarde me encontré con alguien que compartía esa misma sensibilidad. Encontramos más CD's y los quemamos. No podía creer que alguien cantara comigo estas canciones y por eso es que, citando a Sinatra, "I've got you under my skin".&lt;br />También me acuerdo que uno de mis trabajos de primer semestre lo hice sobre Sinatra. Era hacer un pequeño video en Power Point sobre una canción. Yo escogí "For once in my life", pero la que está en dueto con Gladys Knight y Stevie Wonder. Soy irresistible al saxofón del principio, bueno parece que soy irresistible a cualquier saxofón. Luego encontré más canciones de él, canciones que ya me sabía por otros artistas pero cantadas por este hombre de ojos azules. La verdad yo no sé de música, sólo sé que la sensación de escuchar a Sinatra con un buen volumen es indescriptible...el jazz y su voz, son lo mejor.&lt;br />&lt;br />"...And then I go and spoil it all by saying something stupid like 'I love you...' "&lt;br />&lt;br />"...Ever since that night we've been together&lt;br />Lovers at first sight, in love forever&lt;br />It turned out so right for strangers in the night..."&lt;/div></description><link>http://www.elclavo.com/blogs/nemo/2006/05/sinatra-y-yo.html</link><author>juliana.pacheco@elclavo.com (María Juliana Pacheco Blel)</author></item></channel></rss>