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BUSCANDO A NEMO
Blogs/El Clavo

viernes, septiembre 01, 2006

Crónica de un mal día

Son las seis de la mañana. Abro los ojos y me doy cuenta que aunque dormí menos de 4 horas, no me siento tan mal. Suena el despertador. Mi nueva alarma es chistosa, a mi papá le parece de locos. Recuerdo que tengo los ojos maquillados y que probablemente necesitaré 5 minutos extras para limpiarme la cara y no verme como un payaso, así que me paro de un golpe y entre dormida y despierta me limpio los ojos. Tengo un dolor absurdo en el cuello, necesito un masaje, pero por ahora el chorro de agua caliente es lo único que tengo.

Alguien me dijo una vez (tal vez muchas veces) que cuando uno se siente mal tiene que vestirse bien. Pero hoy no pude. Pantalón flojo y viejo, blusa negra muy vieja y, bueno, aretes de colores para no exagerar la tristeza. Prendo el televisor y están dando un capítulo viejo de Gilmore Girls. Rory está con Dean pero se está tragando de Jess. Me pregunto por qué pasan esas cosas. Ferchita, en un acto hermoso de amistad, me llama a ver si me pude despertar. Tomo milo chiviado (chocolisto) con galletas y le pregunto a mi hermana, que se acaba de levantar, si llevo saco. Me dice que no. Hablamos sobre un par de cosas y me despido.

Hoy es viernes (TGIF) y mi ruta es distinta. Voy para la Autónoma a mi monitoría de investigación. Salí sin saco y sin sombrilla, y claro, va a llover. Odio el puente peatonal y encima está lloviendo, y ¡tengo sandalias! Menos mal no me alcanzo a mojar mucho. La profesora me deja el portátil a las 8 y lo recoge a la 1. 5 horas de trabajo. 5 horas de sueño y trabajo. Los porteros de la Autónoma no son tan queridos como los de la Javeriana, no es porque sea mi universidad, pero me encanta que me saluden bien. Llega el portátil y yo me pregunto por qué estoy haciendo esto, qué pereza. A las 10 y media siento como mi estómago habla; claro tonta, no has tomado café. Guardo todo y me aventuro a un sitio desconocido, nunca salgo de esa biblioteca. Pregunto dónde queda la cafetería. “Baja la rampa y a la derecha”. No había nada a la derecha de la rampa, pero llego caminando derecho. Me siento muy Davivienda, en el lugar equivocado. Muchas caras extrañas revoloteando por ahí. Un café y un pan queso, ah y cajita chiquita de chicles, obvio. ¿Pan queso? Yo nunca como pan queso en mi U, pero igual me encanta el pan. El café me lo dan en un vaso ¡plástico transparente! ¿Cuánto cuesta el icopor por Dios? ¡Me quemo las manitos!

De vuelta a la biblioteca me siento en otro mundo. La universidad es bonita, con mucha naturaleza como la Javeriana, es lo que más me gusta. Me quedo parada en una mesa y me encuentro a Caro, la prima de Aleja. Comentamos sobre todo un poco. Qué rico hablar con alguien, ella es un amor. Pasa una niña con un girasol hermoso y grande. Seguro se lo dio el novio. Me pregunto hace cuánto no me regalan flores. Me acuerdo de la conversación de ayer con Daniel.

Vuelvo a mi lugar de trabajo. Mi estómago empieza a refunfuñar; claro, alcohol y café. Nunca he entendido porque mis gustos no se entienden con mi estómago, eso debería venir en combo completo. Pongo música en el computador, descaradamente sin audífonos, pero pasito. Canto Increíble de Cabas…ah y Confiésame de Fonseca (que estaba en el torta –entiéndase portátil- de Clau) mientras lleno la base de datos y cargo libros pesados de tesis. Los brazos no me dan, me duelen mucho por cargar los equipos de ayer, solita, del Samán al Lago.

Es la 1. La profe se demora 20 minutos y yo me siento en las escaleras. Cuando me doy cuenta estoy hablando y alegando sola, me acuerdo del papá de mi ex novio, ja, me parezco a él. Creo que ya la gente que pasa me dice la loca de las escaleras. Por fin llega con su hijo miniatura revoloteando en camiseta verde del colegio.

Me voy por fin para mi U. Tengo que almorzar y luego entro a clase de Francés. Después hay curso de iluminación pero no soy capaz de ir. Me veo con Dieguito en una mesita. Tengo que comer algo para sobrevivir así que voy a la tiendita del Samán. No, no soy capaz de comer, dame un hit de mora. Le meto el pitillito a la cajita, y que alguien me explique por favor, cómo se sube el jugo por ahí y me riega toda. Digo ‘ahhhh’ y el man de atrás me imita. No entendí si es que era chistoso o qué.

French class. Lo bueno es que toca pensar todo el tiempo y así no pienso en otras cosas. Lo malo es que estoy elevada y no contesto bien cuando me preguntan. El profe tiene la misma camiseta azul clarita de siempre, ¿será que sí la lava? El azul clarito es el mejor color para una camiseta de niño, se ven divinos, pero bueno, él es un viejito tierno y gordito, parece papá Noel. Finalmente logro quedarme hasta el final, ya sé muchas cosas nuevas.

Me voy para la casa. Me siento en el bus y escucho música. La mismas canciones, hay que surtir el mp3. Hace calor y el bus va lento. Me bajo y a un señor se le cae un paquete con frascos en la escalera. Qué susto. Voy caminando y empiezo a sentir hambre. Me salvo muchas veces de que me atropellen, en verdad que ya estoy débil. Paro en mi centro comercial por excelencia (Carulla) y me acuerdo que esta semana inauguraron un chuzito de sushi. Me robo una carta y la leo, qué rico. Me encuentro con una vieja amiga del colegio. Esta sentada en las mesas de la cafetería con el ex novio; ¿por qué con el ex novio y no con el novio? Creo que llegué en un momento incómodo. Pobrecitos…seguro que ellos se aman todavía.

Observo el panorama: empanadas, pollo, papas, cosas de cafetería. Sale una pizza del horno: grasosa, absolutamente ordinaria. No sé por qué, pero compré un pedazo con Nestea, algo tenía que comer. Cuando como algo así siempre pienso en la psicorigidez de mi familia. Me encanta contradecirla en ese aspecto, comer grasa, muchos gérmenes, ja, lo que no mata engorda. Me senté en las mesitas de afuera. Viento caleño vespertino, lo amo, no hay nada mejor. Miro a los que están a mi lado. ¿Quiénes son? Dos más comen pizza. Un hombre se pone la corbata. Unas mujeres toman vino de caja y maní. Otras, empleadas de Carulla, hablan de salir a rumbear esta noche. Llega el camión de Brinks de Colombia, no me gusta estar cerca de señorsitos con armas, no me gustan las armas. Mi plato de icopor se cae varias veces y vuela por el aire como la bolsa de American Beauty. El viento de acá es absurdo. Me tomo el Nestea y me río de que ha sido un mal día pero disfruté cada momento.

Camino hacia mi casa y un señor me grita algo sobre mi cola. Me saca una sonrisa gigante. Sí, los piropos, mientras no sean tan grotescos, me dan ataque de risa…son tan, no sé, hacen parte de lo que somos. Veo un señor paseando muchos perros, y me acuerdo que quiero un Beagle. Sí, un perrito que me acompañe al parque. Llego a mi casa por fin. ¿Por qué no estoy durmiendo? Porque tenía una ganas absurdas e inaguantables de escribir. Ducha caliente y a la cama. Después, todo puede pasar.

7 Comentarios:

  • well, your bad day made me realize I want a Beagle too, just like Phortos, the beloved pet of Star Trek's character Johnatan Archer. It is so cute, but at the same time it can be brave. Thanks to your memories of your bad day, mine have started with a smile.

    By the way, about bad days, just remember you have friends plenty of minutes (again) between OLAs who can help you to think or dont think at all. Just as Little Padawan said, "Nothing like friends"

    Por Andrés Meza Escallón, a las sábado, septiembre 02, 2006 11:06:59 AM  

  • Gracias Mezita, lo tendré en cuenta para el próximo mal día, jeje, aunque espero que no ocurra.
    ¿Qué hacemos con lo del Beagle? Bueno, antes quiero mi marrano de peluche!
    Un abrazo.

    Por Juliana, a las domingo, septiembre 03, 2006 9:35:46 AM  

  • Estuve bastante tiempo frente a la Crónica de un mal día sin saber que escribir, pero sabiendo que quería escribir algo. Lo primero que se me ocurrió fue hacerle caer en cuenta a la autora que su “mal” día puede ser un día bastante emocionante y divertido para muchos, para otros quizá uno con el que han soñado tener (poder estudiar en universidad privada, escuchar la misma música de siempre en un mp3, comer pizza grasosa con Nestea en Carulla) pero al final me dije “que bobada! Esto es otra forma de decir que todo es relativo” y escribir algo cliché? no aguanta. Pensé más cosas, pero el maldito (bendito) Messenger no me deja acordarme…

    Bue’, para otra ocasión será…

    Por Paraddox, a las domingo, septiembre 03, 2006 10:40:45 PM  

  • Hice el mayor esfuerzo para despertarte...y no lo logre???? ya estabas despierta??? Sniff. Mentiras mi juli ya sabes que a la orden que soy efectiva y cumplo! que no quede duda. Te quiero mucho..y sera que estos dias estas muy ocupadita o que?
    besoteeeeeeee love u

    Por Ferchita, a las sábado, septiembre 09, 2006 12:05:01 AM  

  • No entiendo porque fue un mal día. Más bien fue un día aburrido, de rutina. Animo!

    Ed. Materón

    Por Anonymous, a las lunes, septiembre 11, 2006 11:11:57 AM  

  • Ferchita: Sí, eres una linda por llamar. Thanks, love u too.

    Ed. Materón:
    mmm tenés toda la razón. Es que la procesión iba por dentro. Creo que en la primera parte dice "Cuando uno se siente mal..." Pero sí,no me pasó nada grave,lo malo estaba en como me sentía. Pero ya pasó.

    Por Juliana, a las lunes, septiembre 11, 2006 7:50:09 PM  

  • Súper divertido leerte. Me recordó unos posts que escribí hace unos meses y los borré, hasta ganas me diste de sacarlos a la luz otra vez.

    Por Licuc, a las martes, septiembre 12, 2006 12:40:09 PM  

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