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jueves, agosto 10, 2006

...hombres...mujeres...qué problemita

Todo el tiempo hablo con mi papá y mi hermana. Nada como almorzar un domingo en pijama, sin aretes y con el pelo recogido, disfrutando de una agradable conversación. Después de los chismes de la noche anterior, generalmente nos quedamos en algún tema pegajoso. El domingo pasado continuamos con ‘el machismo’, de lo cual parece que no nos cansamos de hablar. De hecho siempre repetimos temas de los que ya sabemos qué piensa cada uno, y hablamos hasta que se hace necesaria la siesta dominguera.

El caso es que mi papá no se cansa de repetir que la posición del hombre en la sociedad es muy berraca. Aunque mi papá siempre fue un man muy normal, en el sentido en que fue un papasito desde el colegio, tuvo mil novias todas reinas de algo, se tomó todo el aguardiente de Cali y rumbió hasta morir en la época en que se bailaba “…San san, san fernando…”, y fue prácticamente el ‘macho’ típico que su papá le impulsaba a ser diciéndole “tómese este aguardientico que eso es de hombres”, él considera que tiene muy bien desarrollada su parte femenina.

Es decir, él no entiende como es que el ‘pensamiento errado de esta sociedad’ (como él dice) no permite que él le de un beso y un abrazo a un amigo que quiere mucho, porque inmediatamente se vería ‘raro’. Además, todo el tiempo ve cómo los hombres no son capaces de llorar y expresar sus sentimientos, mientras las mujeres no tienen ningún problema en hacerlo. Él siempre dice que las mujeres seremos las salvadoras de esta sociedad, y por eso odia cuando ve a una mujer guache, dura y ordinaria. Y el problema de que el hombre sea así, es la misma sociedad, y por eso él dice que es el colmo por lo que ellos tienen que pasar para aparentar que son unos ‘hombres’. Eso de portarse como un macho a la hora de salir con una mujer es un sufrimiento: “Aparte de armarse de valor, invitarla a salir, recogerla, pagar la comida, la rumbiada, por último el motel, y si a uno no se le para, ahí sí todo es culpa de uno”.

Y entonces mi hermana dice: “Claro, y como en esta sociedad son ellos los que tienen que actuar, uno se queda de brazos cruzados. Si uno les gusta, lo invitan a salir a uno, pero si a mi me gusta alguien ¿qué hago? Rezo, rezar es lo único que puedo hacer. Y peor si uno cambia la tradición y los invita: Esa vieja es una necesitada, una perra, cómo me va a invitar a salir.” Me hace reír mucho.

Lo peor de todo esto es que en verdad los hombres sufren a la hora de caerle a una vieja, pero las mujeres también a la hora de querer conquistar a un man. Si simplemente no fuéramos tan machistas, tal vez las cosas se darían con mayor naturalidad. Pero como las mujeres, sobre todo las mamás (y también los papás), se encargan de continuar con este machismo, es muy difícil que todo cambie.

Lo bueno es que hay excepciones, que en realidad se dan dependiendo de la educación que hayan recibido desde pequeños. Mi papá y sus hermanos, siempre hablan de tener su parte femenina muy desarrollada. Es decir, son hombres sensibles, no tienen problemas para expresar sus sentimientos, no son homofóbicos, ni tienen ese delirio sexista de que algo es de hombre o de mujer. Mi papá repite constantemente el día en que una amiga de la infancia les dijo:”Me encanta esa parte femenina de los Pacheco”.

Y la verdad, a mi también me encanta. No se trata de ser amanerado, ni de hablar o no de cosas de mujeres, se trata de dejar de lado esa prepotencia de los hombres frente a las mujeres que la sociedad ha creado. Que ellos son más fuertes, más duros, que nada los conmueve, que son los que tienen que invitar a salir, etc. Nada como un hombre cariñoso, que no tenga ningún problema para expresar lo que siente, que no tenga prejuicios ni pendejadas. A mi personalmente, me encantan los hombres así. Que no les importe escuchar una canción bonita y cantarla a todo pulmón, que lloren si quieren y cuenten lo que les duele, que no digan “eso es sólo de mujeres”, que, como mi papá, se enternezcan profundamente con un perrito horrible que vean por ahí o con el final de una película.

7 Comentarios:

  • ¡Que vivan mis Converse rosados!

    Jajaja.

    Por Andrés David Aparicio Alonso, a las viernes, agosto 11, 2006 7:58:46 AM  

  • ¡¡¡ OJO MUCHACHOS !!! ... no dejen de decir o de hacer lo que desean. Así eso sea... usar Converse rosados.

    Pasado el tiempo, solamente nos arrepentimos de aquello que no hicimos. Si lo hacemos y resulta mal, diremos: caray me equivoqué, Pero... si al menos no lo intentamos, siempre pensaremos: ¿Pórque no lo hice? y eso si es bien pesado...

    En cuanto al machismo, creo que es muy común confundirlo con la caballerosidad. El macho machote de antes parece que se acabó, pero de paso arrastró al caballero atento y sentimental, quién es el que debe perdurar, sin temor a mostrar su "lado femenino". Ese que a todas nos encanta.

    Un abrazo

    Por Anonymous, a las lunes, agosto 14, 2006 7:18:45 PM  

  • Exijan pero acepten.

    Por Daniel, a las domingo, agosto 20, 2006 1:12:25 PM  

  • Anotame en tu lista de hombres con su lado femenino bien desarrollado!

    No, converse rosados no.

    Ed. Materón

    Por Anonymous, a las lunes, agosto 28, 2006 10:18:26 PM  

  • Bueno no, los converse rosados se le ven muy bien a Aparicio, pero nos son para todos,depende del estilo,jeje.Igual me encanta que muchos hombres si enteindan eso del lado femenino, qué bien!

    Por Juliana, a las martes, agosto 29, 2006 10:35:24 AM  

  • Yo pienso que hay ciertas actitudes que naturalmente se nos dan más fácilmente a los hombres que a las mujeres, y viceversa. Sin embargo, es una boleta ver cómo hay otras actitudes ridículas que la sociedad ha decidido etiquetar como propias de lo masculino o de lo femenino, cuando en realidad son simplemente costumbres que se aprenden, es decir que no se dan naturalmente sino que la cultura nos enseñó a hacerlo. Por eso es interesante viajar, para darse cuenta de primera mano de que los europeos no les da pena saludarse de beso, que los inuit (o esquimales) no se besan sino que se frotan las narices para expresarse afecto… en fin, que no deberíamos juzgar a los demás por sus actitudes sino tratar de conocer a cada persona en particular para saber qué significa ese gesto o qué quiere expresar así. Por eso me parece apresurado considerar a una mujer recia o a un hombre perturbadoramente delicado como de preferencias sexuales más bien cosmopolitas sin conocer a la persona.
    Por otro lado, yo también pienso que se ha desdibujado mucho los roles tradicionales de hombres y mujeres, pero precisamente me parece un reto interesante tratar de armar nuestros propios roles sin la carga que suponen las limitaciones de los roles tradicionales. Con lo torpe que soy para interpretar los crípticos mensajes en claves indescifrables de las mujeres, para mí sería un alivio que por una vez en la vida las mujeres fueran menos misteriosas y dieran pistas más claras en caso de que uno les guste. Así uno no acabaría echándole los perros a una amiga que sólo estaba siendo amistosa o dejando de darse la oportunidad con alguien que lo ve a uno con ojos de algo más que amistad.

    Por Andrés Meza Escallón, a las miércoles, agosto 30, 2006 10:51:30 PM  

  • Tips...Nada mejor que un hombre que, sin exagerar, demuestre lo que siente; NO solo se trata de llorar, todos los hombres lloran!
    Que muestren cuando estan contentos, brevos, felices, tristes, histericos...todo
    Hace poco descubri que no tiene sentido quedarse con cosas en el corazon ni en la lengua. Se siente, se dice.

    Por Ferchita, a las viernes, septiembre 01, 2006 12:58:25 PM  

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