Destino, hado, sino…
¿Están nuestros actos determinados por algo? ¿Estamos predestinados a ciertas cosas? ¿Todo pasa por una razón?
Estas cuestiones para los hombres pueden tener dos tipos de reacciones generalmente opuestas. Una es la aterradora, la que niega que no podamos ser los forjadores de nuestro futuro, la que reitera que sólo nuestras decisiones determinan lo que va a pasar, la que no permite el pensamiento de que hayan fuerzas extrañas encargándose de nuestro porvenir; sea Dios, los dioses, las parcas, las estrellas o cualquier ente ajeno a esta realidad. La otra, es la tranquilizadora, la que tal vez toman los más religiosos y creyentes, la que nos hace pensar que todo sí pasa por alguna razón y que todo de alguna forma va a terminar bien.
En realidad, hay otra reacción o pensamiento aparte de estas dos. Es la de los que creen en el destino sin pensar exactamente que va a terminar. Es decir, estamos predestinados, más nuestro final puede ser como el de cualquier tragedia griega.
A veces me gusta pensar que el destino existe. Pero claro, qué miedo pensar que nuestras decisiones y acciones no tienen peso ni cambiarán nuestro futuro; qué miedo que lo que vivimos todos los días sea sólo la antesala de algo que ya está planeado. No sé entonces qué me hace pensar esto, pero me pasa con frecuencia. A veces parece, que algo, las estrellas, ‘el bromas’ como dice un amigo que quiero mucho, nos pone ciertas trampas, nos hace ‘bromas’, y es ahí cuando nos vemos enredados tratando de solucionar problemas inverosímiles.
Sea lo que sea, existan las señales o no, hay cosas que nos pasan en la vida que después entendemos por qué pasan, y es ahí cuando nos hacemos preguntas. No es que por esto tengamos que ir a una bruja o pretender encontrar a Tiresias para que nos diga el futuro; simplemente la vida se va encargando de mostrarnos ciertos caminos.
Que la tercera parca no corte por ahora el hilo de mi vida con sus enormes tijeras y me permita seguir descifrándola. Y ustedes ¿Qué piensan del destino?
Estas cuestiones para los hombres pueden tener dos tipos de reacciones generalmente opuestas. Una es la aterradora, la que niega que no podamos ser los forjadores de nuestro futuro, la que reitera que sólo nuestras decisiones determinan lo que va a pasar, la que no permite el pensamiento de que hayan fuerzas extrañas encargándose de nuestro porvenir; sea Dios, los dioses, las parcas, las estrellas o cualquier ente ajeno a esta realidad. La otra, es la tranquilizadora, la que tal vez toman los más religiosos y creyentes, la que nos hace pensar que todo sí pasa por alguna razón y que todo de alguna forma va a terminar bien.
En realidad, hay otra reacción o pensamiento aparte de estas dos. Es la de los que creen en el destino sin pensar exactamente que va a terminar. Es decir, estamos predestinados, más nuestro final puede ser como el de cualquier tragedia griega.
A veces me gusta pensar que el destino existe. Pero claro, qué miedo pensar que nuestras decisiones y acciones no tienen peso ni cambiarán nuestro futuro; qué miedo que lo que vivimos todos los días sea sólo la antesala de algo que ya está planeado. No sé entonces qué me hace pensar esto, pero me pasa con frecuencia. A veces parece, que algo, las estrellas, ‘el bromas’ como dice un amigo que quiero mucho, nos pone ciertas trampas, nos hace ‘bromas’, y es ahí cuando nos vemos enredados tratando de solucionar problemas inverosímiles.
Sea lo que sea, existan las señales o no, hay cosas que nos pasan en la vida que después entendemos por qué pasan, y es ahí cuando nos hacemos preguntas. No es que por esto tengamos que ir a una bruja o pretender encontrar a Tiresias para que nos diga el futuro; simplemente la vida se va encargando de mostrarnos ciertos caminos.
Que la tercera parca no corte por ahora el hilo de mi vida con sus enormes tijeras y me permita seguir descifrándola. Y ustedes ¿Qué piensan del destino?


3 Comentarios:
"El Azar No Existe". Una frase que titula y argumenta un buen libro escrito por Robert H. Hopcke.
Y por otro lado, igualmente inquietante y valedero, "Match Point" de Woody Allen.
La pregunta sobre el destino tiene una respuesta que: a) ya la sabes; b) la vas a saber; c) ¿quieres conocerla?
Por Darío Esteban Recalde, a las miércoles, agosto 30, 2006 10:48:23 PM
Hay una película que me gusta mucho (y algún día espero leer el libro en el que se basó) llamada El treceavo guerrero. Allí muestran cómo un musulmán que cree que todo lo que haga será juzgado por Alá se maravilla ante la curiosa idiosincrasia de los vikingos. Estos personajes creen que su destino ya está escrito, y nada de lo que hagan podrá cambiarlo. Por ejemplo, si está escrito que hoy van a morir, da lo mismo que se escondan en la casa (donde les puede caer el techo encima) o que sean los primeros en el frente de batalla. Por eso escogen siempre hacer lo que más los divierta, seguros de que nada tienen qué perder.
Mi conclusión es que, al estilo de los vikingos, el marco general de las cosas escapa a nuestro control (el "qué" global), pero somos los amos absolutos de la actitud con la cual afrontemos la vida (el "cómo" particular).
Por Andrés Meza Escallón, a las miércoles, agosto 30, 2006 10:51:36 PM
Pues que te digo mi juli. Creo que tenemos un poquito de los dos. Sin lugra a dudas creo que todo lo que hacemos determina el camino de nuestra vida, pero tambien creo que ciertas cosillas es mejor dejarselas al destino, al hazar.
Yo te diria mi pequeña saltamontes que pienses bien cada cosa que haces, pero dejate sorprender por la vida!
Felicitaciones al clavo por sus 10 años! El evento de ayer estuvo de locos.
Por Ferchita, a las viernes, septiembre 01, 2006 12:54:23 PM
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