Respuestas que nunca llegarán
“¡Dios mío! ¿Por qué PLAYBOY?” preguntó mi pobre madre. La necesitaba para mi clase de figura humana
“¡Dios mío! ¿Por qué PLAYBOY?” preguntó mi pobre madre. La necesitaba para mi clase de figura humana
“Ponga limones partidos en cruz en cada esquina de los cuartos, si se secan normalmente no pasa nada, pero si sale moho eso sí es cosa seria, le han hecho brujería”. ¡Dios mío!, mi cerebro se desordenó completamente, quería reubicar mis ideas, mis pensamientos. No lograba hacerlo.Mi empleada miraba con gesto poco risueño. Para ella [...]