No quiero ser un caballero
Desde muy pequeño me han hecho saber que ser caballero es una distinción, una virtud que la gente admira y que algún día yo debería serlo. Entonces me inculcaron que primero se les sirve a las niñas y que había que darles el puesto. Lo que nunca entendí fue el dicho “un caballero no toca a una mujer ni con el pétalo de una flor”. La interpretación literal de esa frase ya me estaba confundiendo.
Por eso es que el término caballero me llama mucho la atención, porque en realidad todos lo dicen y nadie sabe qué es en la actualidad. Uno podía hacer la más fácil y buscar en el diccionario, pero el resultado es peor aún: 12 definiciones y 23 categorías tratando de decirnos qué es un caballero.
En realidad quiero saber su significado, porque es una de las cosas que las mujeres dicen que buscan de un hombre: inteligente, bien pinta, detallista y caballero. Traducción de todo menos caballero: Que tenga billete.
Un buen ejemplo de manes caballeros son los que salen en las películas como James Bond, donde arrasan con todas las mujeres, buenas y villanas. Ellos les abren la puerta del carro, les dan la mano, les corren el asiento y sobre todo invitan, siempre pagan. Y uno nunca ve que hablen de “esa platica se perdió”.
El Internet dice que el término caballero se remonta a la antigüedad, cuando era símbolo de prestigio social y económico aquel hombre que montaba a caballo porque tenía dinero para mantener un animal. Como diría un economista, trayéndolo a valor presente, el concepto actual de caballero puede ser el de un man que anda en un carro y que mantiene su vehículo y a la acompañante. Ése sí es todo un caballero, dirán su suegra y las amigas envidiosas de su novia.
La otra vez estaba en una fiesta de 15 años, obviamente no me invitó la quinceañera, a esta edad sólo me invitan a matrimonios y baby showers. Entonces en esa reunión había un peladito que llegó a la hora que decía la tarjeta, bien arregladito, saludó a todo el mundo de una forma muy respetuosa. Como a las dos horas que llegó la gente, el peladito quería sacar a bailar a las niñas, pero ellas no le hacían caso, porque estaban pendientes de otro un poquito mayor, que tomaba, fumaba, hablaba duro y bailaba rastrillado con todas. ¿Entonces dónde quedó eso que ellas quieren a un hombre que sea caballero? Parece ser que es todo lo contrario y hay miles de casos: ellas siempre quieren el peligro y el sufrimiento. Buscan lo malo como un instinto para sentir dolor.
Entonces, ahora ya sé que es ser caballero: darle el puesto a una mujer, invitarla, llevarla a casa, regalarle cosas, llamarla en los días comercialmente establecidos y en caso de emergencia, dejar que se salve primero. ¿Pero dónde está la igualdad de género que tanto buscan las mujeres hoy en día? Si es así me quedo con la palabra guache, es más criolla y se adapta más a lo que es todo hombre básico: con barriga, que le gusta la cerveza, el fútbol y los carros. Por eso no me hace falta que me digan caballero, me sobra y me basta cuando me atienden en los restaurantes y con los letreros a la entrada de los baños.
Gracias por lo que me parece un excelente editorial.
Cada que leo estas lineas (lo hice en varias ocaciones), siento un alivio, siento que ese piano de cola que por años he cargado empezaba a deslizarse sobre mi espalda, permitiendo sentirme un poco más erguido, con la firme convicción de que mañana saldré a la calle con la tranquilidad de saber que no estoy loco. Después de tanto tiempo no me siento así y me siento respaldado por alguien, en quien me permito apoyarme. Solo tengo por agregarle una cosita, sueño con el día que a las damas les pidan la libreta militar obligatoria para cada cosa hasta para el grado en la U.