Los primos pobres

Foto: Beatrice Aguirre - EL CLAVO

Caleño que se respete tiene, por lo menos, una tía en Palmira, un primo en Estados Unidos, un tío ‘traqueto’ y cómo no, un par de primos pobres. Ay, los primos pobres. Central de recaudo de la ropa vieja de la familia, tormento en la moral de los jóvenes de los estratos 5 y 6.

Hablo de los hijos de malas de los tíos menos avispados, a los que conocemos porque aparecen los domingos en la casa — de lo contrario no los visitaríamos nunca — , y que dan un pesar, pero un pesar, que es mejor no pensar en ellos para no deprimirse. ¿Y qué culpa tengo yo de haber nacido en un hogar próspero?

Esa piquiña que levantan los primos pobres es la misma que estorba en la consciencia cuando un niño se arrima en un semáforo y pega el cachete de la ventanilla, la misma que cuestiona nuestra actitud general frente a la pobreza colombiana. ¿Y yo qué puedo hacer? ¿Venderlo todo y regalarlo? ¿Me los traigo a vivir a la casa?

Una aproximación a la respuesta surgió estos días cuando acompañé a la hermana Magdalena, de la comunidad de Hermanas de La Providencia , a hacer su ruta con la Escuelita Rodante por las calles de la llamada ‘olla’ de Cali: el barrio El Calvario. No habíamos comenzado a caminar cuando, acostumbrada a mi pinche caridad de clase media, me di de bruces con la primera frase de la monja: “No les vaya a dar nada que aquí no se le regala nada a nadie “. El que quiera estrenar ropita de segunda, antes tiene que dejarse ‘peluquiar’, bañarse y entregar a cambio la ropa vieja.

Listo. Pero si la caridad no consiste en regalar cositas viejas, entonces ¿en qué? Y pensé que la gracia de la experiencia iba a estar en toda la matemática que les iba a transmitir a esos muchachos de El Calvario con la escuelita rodante. Sin mediar palabra me lancé a memorizar los ejercicios que íbamos a resolver con ellos. Entonces la hermana me detuvo: “no trate de explicarles ni de enseñarles nada “, y me acabó de despistar. Cuántas veces pensé que lo mejor que podía hacer por mis primos pobres era ayudarlos a estudiar, mandarles libritos, cambiar la frívola moneda o la mudita vieja por una trascendental donación intelectual. Y si ‘enseñar’ tampoco es caridad. ¿Entonces qué es? Y la hermana me respondió: “abrácelos, tómelos de la mano, hábleles, pregúnteles, tóquelos. Sobre todo tóquelos “.

En ese momento me percaté de la actitud que había adoptado cada vez que tuve en frente a un ‘pobre’. Lo mío era no mirar, ignorar y, en el peor de los casos, salir del aprieto con una moneda. La pobreza, por usar una metáfora pobre, es como estornudo de agripado, como tos de tuberculoso: una vaina espantosa, que se lamenta mucho pero de lejitos, como una tragedia contagiosa. Más fácil feriar el guardarropa que respirarle cerquita.

Y ahí, entre bultos de reciclaje y niños estrenando ropa de segunda, fue que empecé a entender la actitud de los distinguidos invitados a aquel cóctel en el Club Colombia, en el que yo esperaba conocer gente importante (el mecenas que me iba a contratar) y me encontré con que me saludaban rapidito y se hacían lejos. Y también entendí por qué fue que me sentí tan mal cuando ese primo platudo me hizo ese regalo tan bueno, pero me lo entregó diciendo que “tenga, que mi papá dijo que había que compartir con ustedes porque ustedes son pobres “.

Tres cosas sé hoy. Que los niños de El Calvario no salieron de pobres porque los abracé ese día (ni Midas que fuera). Que la pobreza no se me pegó a mí tampoco. Y que lo más importante no es dar la moneda ni la muda, sino la mano.

10 Opiniones sobre Los primos pobres

  1. Que buen artículo, te felicito y sobre todo el cambio de actitud ante estos seres de menos oportunidades que nosotros porque entre nosotros esa probreza se llama pobres mensterosos. Pero es la misma, y si se quiere más dura, pues tener y luego no, es terrible más que no haber tenido nunca,
    y más terrible aún tener cosas materiales y no AFECTO, ese que OFRECISTE dando tu mano. Felicitaciones y a multiplicar tu experiencia entre los jóvenes más que nada.Saludos Nora Juez de Paz Comuna 17 de Cali

  2. Cuando voy en el carro y me van a limpiar el vidrio, no soy de las que dicen inmediatamente que no, si el vidrio está sucio dejo q me lo limpien, antes me hacen un bien, pero cuando estoy por ej en el semáforo de la 66 , el que queda por El Faro, donde me demoro 10 minutos en lograr pasar a la quinta, se me acercan en el mismo semáforo aproximadamente 6 limpiadores de vidrios, cuando ya me lo han limpiado pretenden otra vez apretar su taro de agua y agarrarla contra mi virdrio limpio, lo que hago es mirarlos a los ojos y decirles con toda la delicadeza del mundo “amigo gracias, ya me lo limpiaron”.Y ellos se van. Lo minimo y más educado que uno puede hacer es mirar a los ojos, no ignorar, aunque no vayamos a compartir nada con ellos en ese momento, no es justo que no seamos capaces nisiquiera de mirarlos a los ojos.
    Muy buen artículo Isabel

  3. Hummmm… quede como con una cosita rara… pienso que hacer caridad es compartir lo que uno tiene con la gente que lo necesita y más aún cuando es de la familia, no por que sean pobres o menos favorecidos… en fin lo importante es darlo con amor… ya sea material, intelectual o espíritual, y del contacto físico, creo que lo necesitamos todos, ricos, pobres, inteligentes, menos inteligentes en fin… bueno tu articulo full vacano…

  4. excelente… me senti mal conmigo misma de principio a fin… Dura critica pa’todo el mundo. ME encanto.

  5. he estado leyendo a esta chica y no para de sorprenderme. de donde se la sacaron? me gustaria ver mas de su trabajo, deberian darle mas espacios…..

    un saludo desde Australia.

  6. Es como caerse del zarzo y darse un totazo contra la realidad, con un lenguaje chévere que no te deja sentir tan mal como para tirársele a un carro, pero tan poco tan bien como para seguir haciendo lo mismo. Bacana forma de hacerme pensar en mi forma de actuar. Me gusta tu humor jocoso. Paula Díaz. Médico Univalle.

  7. LINA HERNÁNDEZ

    Isabel Cerón. ¡QUE BUEN ARTÍCULO!. Siempre aguda y viendo más allá. Lo de los primos pobres solo una excusa para un tema de corte universal. La pobreza que nos toca incluso cuando nos creemos el cuento de un ascenso en la resbalosa escala socio económica, la pobreza que queremos ocultar y esquivar a toda costa. Aquella verdad incómoda que no queremos enfrentar.
    Te Felicito.

  8. en la vida hay que ser muy sinceros y realistas y este articulo es una gran muestra de aquello que dia a dia nos afecta te felicito es un gran articulo me encanto… trae en conjunto grandes cosas de las cuales yo me he dado cuenta porque permanezco observando esas clases de situaciones que se presentan..te felicito

  9. que buen articulo, me encanto de comienzo a fin. Lo que mas me gusta es que es un escrito que no aburre al lector… y que a parte de eso nos deja pensando mucho en nuestras propias actitudes frente a una sociedad llena de desigualdades.
    Felicitaciones.

  10. para que canten en mis 15 anos

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