¡Qué chimba pelear!
Las escenas que se han visto últimamente en los noticieros donde un grupo de pelados de colegios se dan en la jeta en la calle, no es más que un reflejo a escala del incremento en la violencia e intolerancia que se vive actualmente. Parece que hoy a los jóvenes les motiva más enfrentarse con palos, rocas, bates, cadenas, puño limpio, e incluso, armas de fuego, que tener un buen cotejo de fútbol o simplemente armar parches para ir a cine.
Si bien es cierto que la historia de nuestra sociedad está basada en las guerras, (muchas veces injustificadas) y que de esto se aprende mucho en el colegio, resulta inquietante la sed de violencia que se vive hoy a todos los niveles y en todos los sectores de la sociedad. La problemática ya no es exclusiva de los barrios marginados, sino que se ha llevado a plazas plays, donde basta con citarse por Facebook para comenzar un bonche.
Tras este escenario, es inevitable hacerse varias preguntas. ¿Por qué los pelados se están cascando? ¿Qué les hace falta? ¿Dónde radica el problema? ¿Qué está haciendo el gobierno para solucionarlo? ¿Acaso la violencia que se vive hace más de medio siglo viene incluida en el ADN de todos?
En primera instancia, hay que dejar claro que esta problemática nos compete a todos: Gobierno, medios de comunicación, padres de familia, jóvenes, adultos y ancianos. De la misma forma, hay que reconocer que el Gobierno promueve diferentes campañas culturales y educativas para “ocupar a los jóvenes en otras actividades”. Sin embargo, resulta inquietante la diferencia abismal del presupuesto del Ministerio de Defensa con el presupuesto del Ministerio de Cultura, el desprecio que se tiene por la vida, la indiferencia que producen las noticias violentas en el ciudadano común, el fácil acceso para la compra de armas y el nivel de intolerancia que se vive hoy entre los jóvenes.
Por tal motivo, es urgente que se forme en Colombia una alternativa de civilización que rechace por igual todas las violencias, que no haga de la violencia la única respuesta o solución para la misma. Debemos dejar de pensar que el poder de las armas es doscientas veces más importante que el poder de las ideas, de las costumbres y de la convivencia. Se deben buscar alternativas para armar a los pelados de argumentos para no pelear y dejar de protagonizar este tipo de riñas estúpidas, para volver a ser los gestores de cambios en la sociedad a través de propuestas creativas por las cuales todos lucharán.
Pretender que todos estemos de acuerdo y que pensemos iguales es un absurdo, pero soñar con una sociedad donde haya espacio para la tolerancia, las diferencias, la discusión, la reflexión y la risa, debe ser una realidad. Por eso, nuestra apuesta, desde hace 13 años, es seguir generando espacios de deliberación y opinión juvenil, que permitan llevar estas peleas al ámbito de la discusión escrita o hablada, donde no sea necesario tener un ganador, ni mucho menos un muerto y, sobre todo, donde sea ¡una chimba escuchar!
El tema es muy interesante. Nada parece motivar a los jovenes hoy en dia. Todo el tiempo estan aburridos con lo cotidiano. Es fundamental que se tenga una escala de valores que le de sentido a la vida. Es sobretodo a los padres a quienes nos cabe un mayor grado de responsabilidad. Pero a la hora de actuar, estoy de acuerdo en que nos compete a TODOS cerrar filas para proteger y educar a la humanidad del futuro que son los niños y la juventud de hoy dia.
Excelente Editorial sobre todo la frase final !!!!
Somos seres sociables por naturaleza y nosotros los colombianos… ¿acaso también le añadimos ésto a nuestra idiosincracia?…
Es cierto, llevamos más de medio siglo en esta GUERRA CIVIL -aunque el gobierno lo niegue-, tenemos que asimilar y comprender que somos, tan sólo, unos huéspedes más de este mundo, por ello, dejemos para los siguientes algo positivo de qué hablar. Atrevámonos a llamarle la atención a ese ser que osa en alterar nuestra paz, porque juntos, el pueblo unido, jamás será vencido.